Diálogo Bíblico | Lunes 6 de noviembre 2017 | Cuando todavía éramos pecadores | Escuela Sabática

Lunes 6 de noviembre
CUANDO TODAVÍA ÉRAMOS PECADORES
Lee Romanos 5:6 al 8. ¿Qué nos dice este pasaje sobre el carácter de Dios, y por qué está tan lleno de esperanza para nosotros?
Cuando Adán y Eva transgredieron vergonzosamente y sin ninguna excusa la exigencia divina, Dios dio los primeros pasos hacia la reconciliación. Desde entonces, Dios ha tomado la iniciativa de proveer un camino de salvación e invitar a hombres y mujeres a aceptarlo. “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo” (Gál. 4:4).
Romanos 5:9 dice que podemos ser salvos de la ira de Dios por medio de Jesús. ¿Qué implica eso?
En la víspera de la partida de los israelitas de Egipto, la sangre en los postes de sus puertas protegió a los primogénitos de la ira que les sobrevino a todos los primogénitos de Egipto. Asimismo, la sangre de Jesucristo garantiza que quien ha sido justificado y conserve ese estatus será protegido cuando la ira de Dios finalmente destruya el pecado al final de los tiempos.
Algunos tienen dificultades con la idea de un Dios amoroso que se aíra. Pero es precisamente debido a su amor que esta ira existe. ¿Cómo podría Dios, que ama al mundo, no airarse contra el pecado? Si le fuésemos indiferentes, no le importaría lo que nos sucede aquí. Mira el mundo a tu alrededor, y verás lo que el pecado le ha hecho a su creación. ¿Cómo podría Dios no enojarse contra semejante maldad y devastación?
¿Qué otras razones se nos da para regocijarnos? Rom. 5:10, 11.
Algunos comentaristas han visto en Romanos 5:10 una referencia a la vida que Cristo vivió en esta Tierra, durante la cual forjó un carácter perfecto que ahora ofrece acreditarnos. Aunque esto sin duda es lo que logró la vida perfecta de Cristo, Pablo parece enfatizar el hecho de que, si bien Cristo murió, también resucitó y vive para siempre (ver Heb. 7:25). Porque él vive, nosotros somos salvos. Si se hubiese quedado en la tumba, nuestras esperanzas habrían perecido con él. Romanos 5:11 continúa enumerando las razones que tenemos para regocijarnos en el Señor, y eso se debe a lo que Jesús consiguió para nosotros.

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