Diálogo Bíblico | Martes 1 de agosto 2017 | El propósito de la Ley | Escuela Sabática

Martes 1 de agosto
EL PROPÓSITO DE LA LEY
En Gálatas 3:19 al 29, Pablo hace múltiples referencias a “la ley”. ¿A qué ley se está refiriendo Pablo primordialmente en esta sección de Gálatas?
Algunos, creyendo que la palabra “hasta”, en el versículo 19, indica que esta ley era solamente temporal, han pensado que el pasaje debe referirse a la ley ceremonial, porque el propósito de esa ley se cumplió en la Cruz y así llegó a su fin. Aunque esto por sí solo tiene sentido, no pareciera ser lo que está diciendo Pablo en Gálatas. Aunque tanto la ley ceremonial como la Ley moral fueron “añadidas” en el Sinaí por causa de las transgresiones, al considerar la siguiente pregunta veremos que Pablo parece tener en mente principalmente la Ley moral.
¿Dice Pablo que la Ley fue añadida? ¿A qué fue añadida, y por qué? Compara Gálatas 3:19 con Romanos 5:13 y 20.
Pablo no está diciendo que la Ley fue añadida al pacto con Abraham, como si fuera algún tipo de apéndice a un testamento que modificaba las cláusulas originales. La Ley había estado en existencia mucho antes del Sinaí (ver el estudio de mañana). Pablo está diciendo, más bien, que la Ley fue dada a Israel con un propósito completamente diferente. Era para dirigir al pueblo nuevamente a Dios y a la gracia que él ofrece a todos los que acuden a él por fe. La Ley nos revela nuestra condición pecaminosa y nuestra necesidad de la gracia de Dios. La Ley no tenía la finalidad de ser algún tipo de plan para “ganarse” la salvación. Al contrario, fue dada, dice Pablo, “a fin de que […] el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso” (Rom. 5:20); es decir, mostrarnos con más claridad el pecado en nuestra vida (Rom. 7:13).
Mientras que la ley ceremonial señalaba al Mesías, y enfatizaba la santidad y la necesidad de un Salvador, es la Ley moral, con sus prohibiciones, la que revela el pecado, que nos muestra que el pecado no es solamente una parte de nuestra condición natural, sino también efectivamente es una transgresión de la Ley de Dios (Rom. 3:20; 5:13, 20; 7:7, 8, 13). Por eso, Pablo dice: “Donde no hay ley, tampoco hay transgresión” (Rom. 4:15). “La Ley actúa como una lupa. La lupa en realidad no aumenta la cantidad de manchas que ensucian una prenda de vestir, pero las hace más visibles y revela más manchas pequeñas que las que se pueden ver a simple vista”.–William Hendriksen, New Testament Commentary, Exposition on Galatians, p. 141.
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