Martes 20 de agosto
FORMALISMO, FANATISMO Y FE
Uno de los desafíos del verdadero arrepentimiento es atravesar la helada superficie del frío formalismo y, al mismo tiempo, evitar las ardientes llamas del fanatismo. El formalismo está rígidamente encerrado en el statu quo. Está satisfecho con la cáscara externa de la religión, mientras niega la realidad viviente de la fe. El fanatismo tiende a ir a los extremos. Se va por las tangentes religiosas. Tiende a ser desequilibrado, concentrándose en un aspecto de la fe y descuidando todos los demás. El fanatismo a menudo es farisaico y dado a las críticas. El apóstol Pablo anhelaba que en la iglesia cristiana “ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Efe. 4:14).
¿Qué aprendemos acerca del frío formalismo en la condenación que pronunció Jesús sobre los fariseos? Mat. 23:27, 28; Luc. 11:39, 40; Mar. 7:5-9.
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¿Qué aprendemos acerca de aquellos que creían que las señales y los milagros demostraban que eran fieles seguidores de Jesús? Mat. 7:21-23.
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El problema más profundo en ambas experiencias es el compromiso del corazón. Las señales y los milagros nunca pueden ocupar el lugar de una auténtica fe bíblica. No son un sustituto de la entrega de la voluntad a la Palabra de Dios. La esencia del verdadero reavivamiento es una fe muy profunda que conduce a una vida de obediencia comprometida en hacer la voluntad de Dios. Un reavivamiento basado en la Biblia es como un eco de las palabras de Juan: “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).
“¿Qué clase de fe vence al mundo? Es la fe que hace de Cristo su Salvador personal; esa fe que, reconociendo su impotencia, su total incapacidad para salvarse a sí mismo, se aferra del Auxiliador que es poderoso para salvar como su única esperanza” (RJ 13).
¿Hacia qué lado tiendes a inclinarte: el formalismo y la tradición, o más hacia la experiencia y la excitación? Si, tal vez, te inclinas demasiado hacia un lado o el otro, ¿cómo puedes encontrar el equilibrio correcto?

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