Martes 23 de julio
El poder del testimonio personal
Los ritos religiosos tienen poco poder para cambiar vidas. El formalismo religioso deja a la gente vacía espiritualmente. La doctrina sola no transforma corazones. El poder de la testificación del Nuevo Testamento está arraigado en vidas cambiadas en forma genuina por el evangelio. Los discípulos no estaban actuando como en un teatro, ni hacían solo los ademanes. No tenían una forma de espiritualidad artificial. Un encuentro con el Cristo viviente los había trans- formado, y no podían quedar callados por más tiempo.
¿Qué hilo común corre por las experiencias de Pablo y de Juan que los hizo testigos tan poderosos? Hech. 22:1-14; Fil. 3:1-7; 1 Juan 1:1-4.
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En Pentecostés, los discípulos eran personas cambiadas. Algo les había su- cedido a ellos, de modo que el Espíritu pudo hacer algo por medio de ellos. El Espíritu Santo había hecho algo por ellos de modo que podía hacer algo con ellos. El Espíritu rebalsaba de sus vidas para refrescar las de otros.
Jesús lo dijo de este modo: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38). La raíz de la palabra para “creer” es pístis. Significa mucho más que una creencia superficial o un mero asentimiento intelectual. Es una creencia sólida como una roca y confiada. Es una fe dinámica en Cristo que transforma la vida, pues él derramó su vida en la cruz por los pecados de la humanidad. Jesús estaba diciendo que, cuando su amor satisface nuestra sed espiritual, ese amor brota de nuestros corazones hacia quienes nos rodean.
“Nuestra confesión de su fidelidad es el factor escogido por el Cielo para re- velar a Cristo al mundo. Debemos reconocer su gracia como fue dada a conocer por los santos de antaño; pero lo que será más eficaz es el testimonio de nuestra propia experiencia. Somos testigos de Dios mientras revelamos en nosotros mismos la obra de un poder divino” (DTG 313).
El testimonio más poderoso es el de un cristiano que conoce a Jesús personalmente. No hay sustituto para el testimonio que surge naturalmente de un corazón sumergido en el amor de Jesús.
¿Qué clase de testimonio personal tienes que habla de lo que Dios ha hecho por ti? ¿Cómo puedes aprender a compartirlo mejor con otros?

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