Diálogo Bíblico | Martes 28 de noviembre 2017 | La Carne o el Espíritu | Escuela Sabática

Martes 28 de noviembre
LA CARNE O EL ESPÍRITU
“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Rom. 8:5, 6). Medita en estos versículos. ¿Qué mensaje básico extraes de ellos? ¿Qué te dicen sobre tu estilo de vida?
“Son de” se usa en el sentido de “son según” (kata, en griego). “Piensan” aquí significa “fijan u ocupan la mente en”. Un grupo fija su mente en satisfacer los deseos naturales; el otro fija su mente en las cosas del Espíritu, para seguir sus dictados. Debido a que la mente determina las acciones, los dos grupos viven y actúan de manera diferente.
¿Qué es lo que la mente carnal no puede hacer? Rom. 8:7, 8.
Fijar la mente en cumplir los deseos de la carne es, en realidad, estar en un estado de enemistad contra Dios. Quien ocupa así su mente no se preocupa por hacer la voluntad de Dios. Incluso puede estar en rebelión contra él y violar su Ley abiertamente.
Pablo desea enfatizar especialmente que, si estás separado de Cristo, te es imposible guardar la Ley de Dios. Vez tras vez, Pablo vuelve sobre este tema: no importa cuánto nos esforcemos, separados de Cristo no podemos obedecer la Ley.
El propósito especial de Pablo era persuadir a los judíos de que necesitaban algo más que su “Torá” (Ley). Por su conducta habían demostrado que, a pesar de tener la Revelación divina, eran culpables de los mismos pecados que los gentiles (Rom. 2). La lección de todo esto era que necesitaban al Mesías. Sin él, serían esclavos del pecado e incapaces de escapar de su dominio.
Esta fue la respuesta de Pablo a aquellos judíos que no podían entender por qué lo que Dios les había dado en el Antiguo Testamento ya no era suficiente para la salvación. Pablo admitió que todo lo que habían estado haciendo era bueno, pero que también necesitaban aceptar al Mesías que había venido.
Repasa tus últimas 24 horas. Tus obras ¿fueron del Espíritu o de la carne? ¿Qué te dice tu respuesta sobre ti? Si fueron obras de la carne, ¿qué cambios debes hacer y de qué modo puedes lograrlos?

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