Diálogo Bíblico | Martes 9 de febrero 2016 | Construir sobre la roca | Escuela Sabática
Martes 9 de febrero
CONSTRUIR SOBRE LA ROCA
El problema de dónde estamos en la lucha cósmica que se desarrolla a nuestro alrededor se hace muy personal en la parábola del hombre que edifica su casa sobre la roca.
Lee Mateo 7:21 al 27. ¿Qué es lo que asusta acerca de esta parábola?
¿Qué nos viene a la mente cuando imaginamos esta historia? ¿Dónde está la roca y dónde está la arena? Para algunas personas, la arena se encuentra solo en la playa; sin embargo, probablemente esta historia no se refiera a residencias a orillas del mar. El lugar más probable está entre las colinas sobre las que se ubican la mayor parte de las aldeas, en un valle por allí.
Jesús describe dos casas; una edificada directamente sobre la superficie, mientras que la otra tiene fundamentos que van hasta la roca (Luc. 6:48). No hay manera de indicar la diferencia entre las dos casas completadas, hasta que llueve más arriba en la colina y un torrente baja por el valle, rugiendo. Para uno de los constructores, eso no es una preocupación, pues la casa está firmemente anclada; pero, el otro tiene un problema. Sin un fundamento seguro, la casa construida sobre la superficie es presa fácil de las aguas turbias de la creciente.
Jesús compartió esta parábola porque él sabía cuánto nos engañamos a nosotros mismos. La lucha es seria, y sin su ayuda no tenemos posibilidades de sobrevivir a ella. Jesús venció el mal, y por eso lo llamamos la Roca.
Esta batalla personal contra el mal puede ganarse solo si edificamos nuestras vidas firmemente sobre él, algo que únicamente podremos lograr mediante la obediencia. “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mat. 7:24). Es así de sencillo. Por más que la fe sea un componente vital, la fe sin obras, dice la Biblia, es “muerta” (ver Sant. 2:17, 20, 26) y, en esta parábola, vemos justo cuán muerta realmente es.
Lee Mateo 7:22 y 23. Echar demonios en el nombre de Jesús, o profetizar en su nombre, revela que hay alguna clase de “fe” en esas personas. Y no obstante, ¿cuál es su suerte? Pregúntate, ¿sobre qué fundamento está edificada tu casa? ¿Cuál es tu respuesta?

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