Diálogo Bíblico | Miércoles 10 de mayo 2017 | Revestidos de humildad | Escuela Sabática
Miércoles 10 de mayo
REVESTIDOS DE HUMILDAD
La sociedad estaba muy segmentada en el mundo antiguo en el que vivía Pedro. La clase gobernante elite tenía lo que hoy podría llamarse una “presencia autoritaria”. A su alrededor se aglutinaban las personas de rango inferior, y el rango más bajo de todos pertenecía al de un esclavo. La humildad era la actitud apropiada para aquellos de la clase más baja hacia los de una más alta. La palabra griega para humildad conlleva el significado de “humilde”, “insignificante”, “débil” y “pobre”. Describe a las personas sin estatus ni poder en la sociedad. En el mundo fuera del judaísmo y el cristianismo, la palabra humilde se asociaba con aquellos de bajo estatus, y actuar humildemente no sería una conducta elogiosa ni apropiada para una persona libre.
Lee 1 Pedro 5:5 al 7. Dado el contexto y el tiempo en el que vivían, ¿qué es lo notable de lo que escribió Pedro aquí?

En la Biblia, la humildad se ve a una luz diferente de como se veía en los tiempos y la cultura en los que vivía Pedro. Pedro cita Proverbios 3:34 de la Septuaginta (el Antiguo Testamento en griego), un versículo que también se cita en Santiago 4:6. En el Antiguo Testamento, parte de la obra de Dios en la historia es humillar a los altivos y poderosos (Isa. 13:11; 23:9; Job 40:11).
La actitud apropiada que deberíamos tener hacia Dios es la humildad. “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1 Ped. 5:6). La humildad, más bien que el orgullo, debería caracterizar las relaciones del cristiano no solamente con Dios, sino también con otros (1 Ped. 5:5).
Los cristianos, incluso los líderes cristianos, son conscientes de que son pecadores salvados por la gracia de Dios. En este sentido sumamente importante, entonces, somos todos iguales, y todos deberíamos humillarnos ante la Cruz. Y esta humildad debe revelarse en nuestra relación con los demás, especialmente con aquellos sobre quienes tenemos autoridad. Seguro, cualquiera podría humillarse ante Dios, el Creador de los cielos y de la Tierra. También, es relativamente fácil humillarse ante aquellos que están sobre nosotros, que tienen poder sobre nosotros, y que tienen un estatus “más elevado” que nosotros. La verdadera prueba viene cuando revelamos humildad hacia aquellos que están “por debajo” de nosotros, que no tienen ningún poder ni autoridad sobre nosotros. Esa es la clase de humildad de la que habla Pedro aquí.
¿Qué tiene la Cruz y lo que representa que debería siempre mantenernos humildes?
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