Diálogo Bíblico | Miércoles 23 de noviembre 2016 | Esperanza antes de que comenzara el mundo | Escuela Sabática


Miércoles 23 de noviembre
ESPERANZA ANTES DE QUE COMENZARA EL MUNDO
¿Quién de nosotros, habiendo experimentado lo que vivó Job, podría hacer una afirmación tan llena de esperanza? Sus palabras son un testimonio de su vida de fe y obediencia.
Job tenía esperanza porque servía a un Dios de esperanza. Aun en medio de todas las historias de pecaminosidad humana, desde la caída de Adán y de Eva en el Edén (Gén. 3) hasta la caída de Babilonia al final del tiempo (Apoc. 14:8), la Biblia es un libro repleto de esperanza, y presenta la visión de algo que está más allá de lo que este mundo ofrece.
“El mundo ha sido confiado a Cristo, y por él ha fluido toda bendición de Dios a la especie caída. Era Redentor antes de su encarnación tanto como después. Tan pronto como hubo pecado, hubo un Salvador” (DTG 180, 181). Y ese Salvador es la gran Fuente de nuestra esperanza.
¿De qué manera los siguientes textos afirman esa esperanza expresada en la cita de Elena de White de la sección de hoy? Efe. 1:4; Tito 1:2; 2 Tim. 2:8, 9; 1 Ped. 1:18-20.
Estos textos enseñan la verdad de que, en su presciencia, Dios sabía, aun antes de la creación del mundo, que la humanidad caería en el pecado. El texto en griego, en 2 Timoteo 1:9, nos dice que nos llamó una gracia dada en Cristo Jesús “antes del tiempo eterno”. Esta gracia nos fue dada “no conforme a nuestras obras” (¿cómo podría ser por “nuestras obras” si entonces todavía no existíamos?), sino por medio de Jesús. Aun antes de que existiéramos, Dios tenía un plan para ofrecernos la esperanza de la vida eterna. Este no surgió después de que la necesitáramos, sino ya estaba allí para cuando la necesitáramos.
Como cristianos, tenemos mucho que esperar. Existimos en un universo creado por un Dios que nos ama (Juan 3:16), que nos redimió (Tito 2:14), que escucha nuestras oraciones (Mat. 6:6), que intercede por nosotros (Heb. 7:25), que promete no abandonarnos nunca (Heb. 13:5), y que promete también levantar nuestros cuerpos de la muerte (Isa. 26:19) y darnos vida eterna con él (Juan 14:2, 3).
“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Rom. 8:31). ¿De qué manera puedes hacer tuya esta esperanza, aun en medio de cualquier lucha que estés enfrentando ahora?
Escuela Sabática | Lección 9 | Para el 26 de noviembre de 2016 | Indicios de esperanza | El libro de Job | Cuarto trimestre 2016 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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