Diálogo Bíblico | Miércoles 28 de diciembre 2016 | Más que espinas y cardos | Escuela Sabática


Miércoles 28 de diciembre
MÁS QUE ESPINAS Y CARDOS
Como bien sabemos, la vida es dura. Ya en el Edén, después de la Caída, se dieron algunos indicios de cuán dura sería, cuando Dios permitió que nuestros primeros padres supieran cuáles serían los resultados de su transgresión (Gén. 3:16-24). Pero, estos eran solo indicios. Si los únicos desafíos que afrontáramos en la vida fueran “espinos y cardos”, la existencia humana sería muy diferente de lo que es hoy.
Miramos alrededor, y vemos mucho sufrimiento, enfermedad, pobreza, guerras, crímenes, depresión, contaminación e injusticia. El antiguo historiador Herodoto escribió acerca de una cultura en la cual la gente se enlutaba cuando nacía un bebé, porque sabían de la inevitable tristeza y sufrimientos que ese niño afrontaría si llegaba a ser adulto. Parece mórbido, pero ¡quién puede refutar esa lógica?
En el libro de Job hay un mensaje para nosotros acerca de la condición humana. Según vimos, Job podía ser considerado un símbolo de toda la humanidad, puesto que todos sufrimos, de maneras que no parecen justas o apropiadas para los pecados que todos cometemos. No era justo para Job, y tampoco es justo para nosotros.
Y no obstante, lo que el libro de Job puede decirnos es que Dios está allí, Dios sabe, y Dios promete que no todo es inútil.
Los escritores seculares, ateos, luchan para llegar a un acuerdo con el sinsentido de una vida que termina con la muerte. Luchan buscando respuestas, pero no consiguen nada, porque esta vida, por sí misma, no ofrece nada. Hay una filosofía atea llamada “nihilismo”, de una palabra latina, nihil, que significa “nada”. El nihilismo enseña que nuestro mundo y nuestras vidas en el mundo no significan nada.
Pero el libro de Job nos señala una realidad trascendente más allá del nihil con que nuestras vidas mortales nos amenazan. Nos señala a Dios y a un ámbito del cual podemos obtener esperanza. Nos dice que todo lo que nos sucede no ocurre en un vacío sino que hay un Dios que sabe todo lo que está aconteciendo, y que promete poner todo en orden un día. Las grandes preguntas que el libro de Job deja sin respuesta solo nos dejan en las manos las cenizas de nuestras vidas (ver Gén. 3:19; Job 2:8). No obstante, nos deja con la esperanza de algo más allá de lo que vemos con nuestros sentidos.
¿Qué textos bíblicos dicen explícitamente que tenemos una gran esperanza que trasciende cualquier cosa que este mundo ofrece? (Ver, por ejemplo, Heb. 11:10; Apoc. 21:2.)
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