Diálogo Bíblico | Miércoles 28 de marzo 2018 | Nuestra influencia | Escuela Sabática
Miércoles 28 de marzo

NUESTRA INFLUENCIA
“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efe. 5:8). Pablo describe la transformación del corazón como lo que se ve públicamente: cuando “andamos en luz” (1 Juan 1:7; Isa. 30:21), nuestro testimonio diario de la mayordomía controlada será una luz poderosa en un mundo oscuro.
Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12). Nosotros reflejamos la luz de Dios mediante un carácter estable en nuestro comportamiento público cotidiano.
¿De qué formas manifestamos nuestra mayordomía a fin de que la gloria sea para Dios? ¿Cómo influyen nuestras acciones en los demás? Mat. 5:16; Tito 2:7; 1 Ped. 2:11, 12.
La mayordomía tiene que ver con la administración de las posesiones de Dios, pero va más allá de esta responsabilidad. Nuestra mayordomía se despliega frente a nuestras familias, nuestras comunidades, el mundo y el universo (1 Cor. 4:9). La mayordomía que forjamos en nuestras ocupaciones también demuestra el efecto que tienen en nuestra vida los principios del Reino. Y así podemos influir sobre los demás. Revelamos a Cristo mediante la bondad y la moralidad, lo que cuenta con la aprobación del Creador.
Nuestra ética laboral también debe estar en consonancia con nuestros valores de mayordomía. Nuestra ocupación es un escenario en el que se manifiesta la mayordomía del justo. “Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía” (Sal. 37:6). La influencia de un mayordomo, incluso en su lugar de trabajo o en su vocación, no se pone “en un lugar escondido o [se] cubr[e] con un cajón” (Luc. 11:33), sino que se la ve como a una ciudad asentada sobre una colina (Mat. 5:14). Cuando vivamos deliberadamente de este modo en el hogar y en el trabajo, influiremos en la mente y el corazón de los que nos rodean.
“Todo en la naturaleza tiene su tarea señalada y no se queja del lugar que ocupa. En las cosas espirituales, todo hombre y toda mujer tienen su propia vocación. El interés que Dios requiere será proporcional al capital concedido de acuerdo con la medida del don de Cristo. […] Ahora es el momento para que usted manifieste esa habilidad de carácter de manera que pueda desarrollar un verdadero valor moral; y tiene el privilegio de hacerlo. Cristo tiene derecho a su servicio. Entréguese a él de todo corazón” (CDCD 241).
Tu ética de trabajo ¿qué tipo de influencia les revela a quienes trabajan contigo o a quienes te ven en casa? ¿Qué clase de mensaje les transmites acerca de tu fe?

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