Diálogo Bíblico | Viernes 12 de febrero 2016 | Para estudiar y meditar | Escuela Sabática
Viernes 12 de febrero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: El autor León Wieseltier escribió acerca de lo que él dijo que era “una de las historias más tristes del mundo”. Contó de un señor inglés, identificado como “S. B.”, que había sido ciego de nacimiento. Sin embargo, la buena noticia es que, a los 52 años de edad, S. B. tuvo un trasplante de córnea que le dio la vista. ¡Por primera vez en su vida, S. B. podía ver! Debió de haber sido increíblemente excitante para él, finalmente, ver el mundo que había existido ante él toda su vida, pero que, literalmente, no podía ver. Sin embargo, Wieseltier luego cita el libro en el que él leyó la historia por primera vez. El autor decía que S. B. “encontró que el mundo era sombrío, y que le molestaban la pintura descascarada y las manchas […]. Notaba más y más las imperfecciones en las cosas, y examinaba las pequeñas irregularidades y marcas en las maderas y las pinturas, que él encontraba molestas; evidentemente, esperaba un mundo más perfecto. Le gustaban los colores brillantes, pero se deprimía cuando la luz disminuía. Su depresión llegó a ser marcada y general. Gradualmente abandonó la vida activa, y tres años después murió”.–www.newrepublic.com/article/113312. Por un lado parece algo difícil de entender; pero, desde otro punto de vista, no. Nuestro mundo es un lugar dañado. El Gran Conflicto ha estado librándose por unos seis mil años. Una guerra de seis mil años deja muchos escombros tras de sí. Y, a pesar de todos nuestros intentos por hacer que este mundo sea mejor, la historia no parece avanzar en la dirección correcta. En realidad, solo se pondrá peor. Por eso necesitamos la promesa de la Redención, que nos viene únicamente de la victoria de Cristo en el Gran Conflicto, una victoria que fue asegurada en la Cruz y ofrecida libremente a todos nosotros.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Qué lecciones puedes sacar para ti mismo de la historia de S. B.?
2. Como vimos en la sección del martes, los que dijeron: “Señor, Señor […] en tu nombre hicimos muchos milagros” eran creyentes en Jesús. Al mismo tiempo, nota el énfasis en su respuesta. ¿En quién se concentraban? ¿En qué se concentraban? ¿De qué modo la respuesta aquí revela por qué estaban tan autoengañados?
3. Si tienes un amigo o un miembro de tu familia haciendo algo obviamente malo, ¿de qué forma tratas con este problema de tal modo de no ser crítico ni parecer crítico?

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