Viernes 27 de diciembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “El Mediador, en su cargo y obra, excedería grandemente en dignidad y gloria el sacerdocio terrenal, típico […]. Este Salvador había de ser un Mediador, para ponerse entre el Altísimo y su pueblo. Por medio de esta previsión, se abrió un camino por el cual el pecador culpable pudiera encontrar acceso a Dios por obra de la mediación de otro. El pecador no podría ir personalmente, con su culpa sobre él, y sin mayor mérito que el que él posee en sí mismo. Solo Cristo podía abrir el camino, al hacer una ofrenda igual a las demandas de la ley divina. Él fue perfecto y no contaminado por el pecado. No tenía mancha ni arruga. La extensión de las terribles consecuencias del pecado nunca se hubieran conocido si no fuera porque el remedio provisto era de un valor infinito” (SP 2:11).
“La fe en la expiación y la intercesión de Cristo nos mantendrá firmes e inconmovibles en medio de las tentaciones que abundan en la iglesia militante” (Elena G. de White, Comentario bíblico adventista, 7A:482).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Repasa brevemente el libro de Hebreos. ¿Cuáles son todas las ocasiones, en el libro, en que se nos llama para actuar de ciertas maneras, maneras que resultan directamente de nuestra fe?
2. Medita en la idea de que tenemos pleno acceso a Dios. ¿Qué significa esto? ¿Cómo debería influir esto sobre nuestra vida, especialmente en tiempos de tentación o de desánimo sobre nuestra condición espiritual?
3. ¿Cuál es la diferencia entre “plena certidumbre” de fe y una actitud presuntuosa?
4. Medita en la siguiente línea tomada de la cita de Elena de White de la sección del viernes para estudiar: “La extensión de las terribles consecuencias del pecado nunca se hubieran conocido si no fuera porque el remedio provisto era de valor infinito”. ¿Qué nos dice eso acerca de cuán malo es el pecado, que costó algo de “valor infinito”, la vida de Jesús? ¿Cómo entendemos la idea de “valor infinito”? ¿Cómo nos ayuda a captar esta asombrosa verdad el hecho de que Jesús es el Creador? Sabiendo estas cosas, ¿cómo no será transformada nuestra vida? ¿Cómo podemos saber estas cosas y no querer enseñarlas a otros?
5. ¿Cómo podemos desarrollar amistades espirituales en las que nos animemos unos a otros a ser más amantes y a vivir una vida de buenas obras? ¿Qué beneficios espirituales obtienes de “congregarte” con otros? ¿Qué te perderías si no pudieras adorar con otros cristianos en la iglesia?

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