Viernes 31 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee Lucas 18:35-43; 13:10-17; 14:1-6; Juan 6:1, 2; Marcos 6:5-7, 54-56; 7:31-37; 8:22-26; Mateo 8:1-19; y 12:15-23. También lee “Nuestro ejemplo”, El ministerio de curación, pp. 11-18; y “La curación del alma” y “El plan divino en la obra médica misionera”, El ministerio médico, pp. 49-63; 30-36.
“El paralítico encontró en Cristo curación para su alma y para su cuerpo. Necesitaba la salud del alma antes de poder apreciar la salud del cuerpo. Antes de poder sanar la enfermedad física, Cristo tenía que infundir alivio a la mente y limpiar el alma de pecado. No hay que pasar por alto esta lección. Actualmente, miles que adolecen de enfermedades físicas desean, como el paralítico, oír el mensaje: ‘Tus pecados te son perdonados’. La carga del pecado, con su desasosiego y sus deseos insatisfechos, es la causa fundamental de sus enfermedades. No podrán encontrar alivio hasta que no acudan al Sanador del alma. La paz que solo él puede impartir restaurará vigor a la mente y salud al cuerpo. […]
“Hubo gran regocijo en la casa del paralítico cuando este volvió trayendo con facilidad la cama en que lentamente lo habían llevado de su presencia poco tiempo antes. […] Una gozosa gratitud salía de esa casa, y Dios resultaba glorificado a través de su Hijo, quien había devuelto esperanza al desesperado y fuerza al agobiado. Ese hombre y su familia estaban dispuestos a dar la vida por Jesús” (MC 52, 53).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo lograría el ministerio de curación abrir los corazones y las mentes que, de otro modo, estarían cerrados al evangelio? ¿De qué modo los cristianos pueden protegerse del error de pensar que la curación es un fin en sí mismo?
2. ¿De qué forma las iglesias que no están conectadas con hospitales lograrían participar en el ministerio de curación? ¿De qué manera los cristianos involucrados en el ministerio de curación pueden evitar la asociación, en la mente del público, con los así llamados “sanadores por fe”?
3. ¿Qué les decimos a los discípulos en potencia que, leyendo acerca de las curaciones en la Biblia, llegan a nuestras iglesias u hospitales en busca de una sanidad que no ocurre? ¿Qué respuesta tenemos para ellos? ¿Qué nos responderíamos a nosotros mismos al procurar entender estas situaciones? ¿Qué respuestas se encuentran en la Biblia que nos pueden ayudar en momentos como estos?

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