Diálogo Bíblico | Viernes 9 de octubre 2015 | Para estudiar y meditar | Escuela Sabática
Viernes 9 de octubre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece” (Deut. 12:8). “Cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios” (Deut. 13:18). “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (Juec. 17:6; 21:25).
En estos versículos se presenta un contraste sumamente importante, especialmente en estos días y época, cuando muchas personas se rebelan ante la idea de que una autoridad de afuera les diga lo que deben hacer, o qué es lo bueno y qué es lo malo. No obstante, podemos ver una distinción muy clara entre estas dos cosmovisiones. En una, la gente hace lo que le parece que está “bien”; en la otra, la gente hace lo que está bien “ante los ojos de Jehová tu Dios”. El problema con la primera posición es que, como sucedió tantas veces en la historia, lo que está “bien” a los ojos propios está mal a los ojos de Dios. Por esto debemos someter todo, aun nuestras conciencias, a la Palabra de Dios.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cuáles son algunos ejemplos de personas “buenas” que hicieron cosas muy malas, aun cuando en ese momento ellas pensaban que hacían lo correcto? Muchas culturas hoy miran hacia atrás con horror a lo que una vez fueron prácticas comunes. ¿Qué lecciones podemos obtener de esto para nosotros hoy, acerca de por qué no solo necesitamos someternos a las enseñanzas de la Biblia, sino también necesitamos ser cuidadosos en el modo en que las interpretamos? Esto es especialmente importante cuando nos damos cuenta de que, en algunos casos, algunas de las cosas “malas” fueron hechas por quienes creían que podían justificar sus acciones con la Biblia. ¿Qué debe decirnos esto acerca de cuán básicos y fundacionales necesitan ser los Diez Mandamientos en todas nuestras creencias?
2. Al estudiar Jeremías este trimestre recordemos que, a pesar de las repetidas advertencias, el pueblo creía que estaba bien con Dios. ¿Cuál pudo haber sido la causa de que estuvieran tan engañados acerca de su verdadera condición? ¿Qué mensaje encontramos aquí para nosotros?

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