Domingo 11 de mayo – Devoción Matutina para Menores 2014 — El clavo de oro

«[Dios] nos ha perdonado todos los pecados. Dios anuló el documento de deuda que había contra nosotros y que nos obligaba; lo eliminó clavándolo en la cruz» (Colosenses 2:13, 14).

Harriet temblaba de miedo. Su familia se mudaba; dejaban su casa de Virginia, en la costa este de Estados Unidos, rumbo a San Francisco, California, en la costa oeste. Había escuchado historias horribles de familias que habían muerto al intentar cruzar Estados Unidos en carromato, así como de barcos que se hundían y todos los pasajeros morían. Sabía que, una vez besara a su abuelita y a su abuelito para despedirse de ellos, posiblemente nunca más volvería a verlos. La distancia era demasiado grande y los peligros, mortales. Sus abuelos nunca podrían hacer un viaje tan difícil, ni en carromato, ni en barco bordeando la costa de Sudamérica.
Pero Harriet estaba equivocada. Menos de diez años después, sus abuelos también se trasladaron a California, donde envejecieron felizmente. No viajaron en carromato ni en barco. Viajaron en tren, gracias al sueño de algunos hombres de negocios que decidieron unir el este y el oeste de Estados Unidos mediante una vía ferroviaria.
Los trabajadores colocaron kilómetros y kilómetros de vías férreas cruzando montañas, ríos bravos y calurosos desiertos, hasta que las vías del tren se unieron en Promontory, Utah. El 10 de mayo de 1869 se clavó el último clavo, un clavo de oro para conmemorar la hazaña. Más tarde aquel clavo se extrajo y se expuso en un museo.
Cuando Eva y su marido Adán pecaron y abandonaron el jardín del Edén, temieron no poder ver de nuevo a su Padre. Sin embargo, estaban equivocados.
Dios los amaba tanto que él y su Hijo, Jesús, tranquilizaron a aquella pareja compartiendo con ellos el plan que uniría por siempre el cielo y la tierra.
Los pecados de Adán y Eva serían perdonados, y sus deudas serían saldadas.
Todo esto sería posible gracias a la muerte de Jesús en la cruz del Calvario. Este acontecimiento no dio lugar a ninguna fiesta nacional ni se utilizó ningún clavo de oro. Se utilizaron simples clavos de hierro que atravesaron las manos del Salvador. La cruz y los clavos desaparecieron, sin embargo, la unión que tuvo lugar aquel día, durará por la eternidad.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2014
EN LA CIMA
Por: Kay D. Rizzo
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