FOLLETO NOTAS DE ELENA - TERCER TRIMESTRE 2013Domingo 14 de julio: Reavivados por su Palabra

David era un hombre representativo. Su historia es de interés para cada alma que se esfuerce por ganar victorias eternas. En su vida luchaban dos poderes por lograr la supremacía. La incredulidad reunió sus fuerzas y trató de eclipsar la luz que brillaba sobre él desde el trono de Dios. Día tras día continuaba la batalla en su corazón. Satanás disputaba cada paso de avance que daban las fuerzas de la justicia. David comprendió lo que significaba luchar contra principados y potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo. A veces parecía que el enemigo iba a ganar la victoria; pero al fin vencía la fe, y David se regocijaba en el poder salvador de Jehová.

Todo seguidor de Cristo debe pasar por la lucha por la cual pasó David. Satanás ha descendido con gran poder sabiendo que su tiempo es corto. Se libra la lucha ante la vista plena del universo celestial, y hay ángeles que están listos para levantar un estandarte contra el enemigo, en favor de los acosados soldados de Cristo, y de poner en sus labios cantos de victoria y regocijo (‘Comentario bíblico adventista, t. 3, p. 1161).

Dios eligió a David, un humilde pastor, para que gobernara su pueblo. Era estricto en todas las ceremonias relacionadas con la religión judía, y se distinguió por su intrepidez y firme confianza en Dios. Fue notable por su fidelidad y reverencia. Su firmeza, humildad, amor a la justicia y carácter decidido lo calificaron para llevar a cabo los grandes propósitos de Dios, para instruir a Israel en sus devociones, y para gobernarlos como un monarca generoso y sabio.

Su carácter religioso era sincero y ferviente. Fue cuando David era fiel a Dios y poseía estos elevados rasgos de carácter que el Señor lo llamó “hombre según el corazón de Dios”. Cuando fue elevado al trono, su comportamiento ofrecía un agudo contraste con los reyes de las demás naciones. Aborrecía la idolatría y guardaba celosamente al pueblo de Israel de ser seducido por la idolatría de las naciones circundantes. Era muy querido y honrado por su pueblo.

A menudo conquistó y obtuvo triunfos. Su riqueza y su grandeza fueron acrecentadas. Pero su prosperidad influyó para que se apartara de Dios. Las tentaciones a las que se vio sometido fueron muchas y grandes. Finalmente cayó en la práctica común de los reyes que estaban a su alrededor: la pluralidad de esposas; y su vida fue amargada por los malos resultados de la poligamia. Su primer error fue el de tomar más de una esposa, alejándose así de la sabia disposición de Dios. Esta desviación de lo recto preparó el camino para errores mayores.

Me fue mostrado que cuando David era puro y seguía el consejo de Dios, el Señor lo llamó “hombre según el corazón de Dios”. Cuando David se apartó de Dios y manchó con sus crímenes su carácter virtuoso, dejó de ser el hombre según el corazón de Dios. Dios no justificó sus delitos en lo más mínimo, sino que le envió a Natán, su profeta, con terribles denuncias, porque había transgredido los mandamientos del Señor.

Dios reveló su reprobación a David por haber tenido pluralidad de esposas, y lo hizo objeto de sus juicios, permitiendo que el mal se levantase contra él en su propia casa. La terrible calamidad que Dios permitió que le sobreviniera a David es una evidencia, para las sucesivas generaciones, de que Dios no justificará a ninguno que transgreda sus mandamientos, sino que castigará seguramente al culpable, no importa cuán recto y favorecido de Dios pudiera haber sido mientras seguía al Señor con pureza de corazón. Cuando los justos se vuelven de sus justicias para hacer el mal, sus justicias del pasado no los librarán de la ira de un Dios justo y santo (Testimonios sobre conducta sexual, p. 104-106).

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