Domingo 2 de julio 2017 | Pablo, el escritor de cartas | Una Pausa en el Camino | Escuela Sabática

PABLO, EL ESCRITOR DE CARTAS

Lee 2 Pedro 3:15 y 16. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca de cómo la iglesia temprana veía los escritos de Pablo? ¿Qué nos enseña esto acerca de cómo funciona la inspiración?

Cuando Pablo les escribió a los Gálatas, no estaba intentando producir una obra maestra literaria. Más bien, bajo la dirección del Espíritu Santo, Pablo estaba abordando situaciones específicas que tenían que ver con él y los creyentes de Galacia.

Las cartas como Gálatas jugaron un papel fundamental en el ministerio apostó¬lico de Pablo. Como misionero al mundo gentil, Pablo fundó una serie de iglesias diseminadas alrededor del Mediterráneo. Aunque visitaba estas iglesias cada vez que podía, no podía quedarse por mucho tiempo en un solo lugar. Para compensar su ausencia, Pablo les escribía cartas a las iglesias, para darles consejos. Con el tiempo, se compartieron copias de las cartas de Pablo con otras iglesias (Col. 4:16). Aunque algunas de las cartas de Pablo no se han conservado, por lo menos trece libros del Nuevo Testamento llevan su nombre. Además, como lo muestran las palabras de Pedro aludidas arriba, en algún momento los escritos de Pablo comenzaron a considerarse parte de las Escrituras. Esto muestra cuánta autoridad llegó a tener su ministerio ya en los inicios de la historia de la iglesia.

En un momento, algunos cristianos creían que el formato de las cartas de Pablo era único; un formato especial creado por el Espíritu para transmitir la Palabra inspirada de Dios. Este punto de vista cambió cuando dos jóvenes eruditos de Oxford, Bernard Grenfell y Arthur Hunt, descubrieron en Egipto unos quinientos mil fragmentos de papiro antiguo (documentos escritos en papiros, un material popular utilizado varios centenares de años antes y después de Cristo). Además de encontrar algunas de las copias más antiguas del Nuevo Testamento, encontraron facturas, comprobantes impositivos, recibos y cartas personales.

Para sorpresa de todos, el formato básico de las cartas de Pablo resultó ser común a todos los escritores de cartas en sus días. El formato incluía: (1) un saludo inicial que mencionaba el remitente y los destinatarios, y luego incluía una salutación; (2) una palabra de gratitud; (3) el cuerpo principal de la carta; y, por último (4), una conclusión final.

En síntesis, Pablo estaba siguiendo el formato básico de su época, hablando a sus contemporáneos por un medio y un estilo con los que estaban familiarizados.

Si la Biblia se escribiera hoy, ¿qué clase de medio, formato y estilo piensas que utilizaría el Señor para alcanzarnos?

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