FOLLETO NOTAS DE ELENA - TERCER TRIMESTRE 2013Domingo 21 de julio: La comisión y la promesa de Jesús al partir

Aun cuando una iglesia esté compuesta de personas pobres, faltas de cultura y desconocidas, sin embargo, si son miembros creyentes y que oran, se sentirá su influencia en el tiempo y en la eternidad. Si avanzan con fe sencilla, dependiendo de las promesas de la Palabra de Dios, pueden realizar un gran bien. Si hacen que brille su luz, Cristo se glorifica en ellas y se promueven los intereses de su reino. Si tienen un sentido de responsabilidad individual ante Dios, buscarán las oportunidades de trabajar y brillarán como luces en el mundo. Serán ejemplos de sinceridad y de fervor celoso al realizar el plan de Dios para la salvación de las almas. Si los pobres, los que no tienen instrucción, se deciden, pueden convertirse en estudiantes en la escuela de Cristo, y él les enseñará verdadera sabiduría. La vida de humildad, la confianza semejante a la de un niño, la verdadera piedad, la verdadera religión, serán efectivas en su influencia sobre otros.

Las personas que tienen una elevada cultura están propensas a depender más de su conocimiento libresco que de Dios. Con frecuencia, no buscan un conocimiento de los caminos de Dios, luchando fervientemente con él en oración secreta, aferrándose por fe de las promesas de Dios. Los que han recibido la unción celestial, avanzarán con un espíritu semejante al de Cristo, buscando la oportunidad de entrar en conversación con otros y revelarles el conocimiento de Dios y de Jesucristo a quien él ha enviado, y cuyo conocimiento es vida eterna. Llegarán a ser epístolas vivientes que revelen la Luz del mundo a la humanidad [Mensajes selectos, t. 1, p. 310, 311).

(Se cita S. Mateo 28:16-20) Estas palabras de despedida del Salvador a sus discípulos debieran animar a cada servidor de Dios hasta el fin del tiempo. ¿Qué mayor seguridad necesitamos que la promesa que él nos hace de que mientras estemos instruyendo a otros, él nos instruirá a nosotros? Los que trabajan para Dios encontrarán circunstancias desanimadoras, pero siempre deben recordar la promesa: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. A quienes digan: “Creo en esa promesa; no me desanimaré ni abandonaré la obra”, Dios les dará una maravillosa experiencia.

El Señor tiene una obra que hacer, tanto para las mujeres como para los hombres. Pueden cumplir una buena obra para Dios si primero se alistan en la escuela de Cristo para aprender su mansedumbre y su espíritu. Deben aprender a andar como él anduvo y purificar sus almas de todo lo que corrompe. Entonces serán capaces de beneficiar a otros presentándoles los méritos y la suficiencia de Jesús.

Los que predican la Palabra no son los únicos que tienen la responsabilidad de buscar y salvar a los pecadores; a todos se les ha dado esa tarea. Las palabras: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” están dichas para cada seguidor de Cristo. Todos los que están ordenados por Cristo, están ordenados para trabajar por la salvación de sus prójimos, con el mismo fervor que él manifestó por los perdidos. No todos ocuparán el mismo lugar, pero todos tendrán un lugar para trabajar.

Todos son llamados a servir y a dedicar cada talento para hacer avanzar su reino (North Pacific Union Gleaner, 4 de diciembre de 1907).

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