«El hombre es capaz de dominar toda clase de fieras, de aves, de serpientes y de animales del mar, y los ha dominado; pero nadie ha podido dominar la lengua. Es un mal que no se deja dominar y que está lleno de veneno mortal» (Santiago 3:7).

 En alguna de nuestras excursiones juntos te hablé de mi perro Ricci. Mis hijos Kristen, Chris y Michael se las han ingeniado para enseñarle a Ricci « un par de trucos. Si sostienen una galleta sobre su cabeza y le piden que se siente, él se sienta. Si le piden que ladre, él ladra. Algunos perros pueden dar vueltas en el aire y tomar un frisbee. Ricci aún no ha aprendido a hacer eso.

Pero a pesar de que podemos enseñar a los animales a hacer cosas asombrosas, el versículo de hoy dice que nadie ha sido capaz de dominar la lengua. ¿Alguna vez has dicho algo que sabes que no debías haber dicho? Generalmente nos esforzamos por decir las cosas apropiadas, pero a veces formamos un tremendo embrollo con nuestras palabras.

Solo Jesús puede darnos el poder para decir las cosas correctas. Nuestros corazones son pecaminosos, y es por eso que decimos cosas indebidas. Jesús puede cambiar nuestros corazones y hacer que digamos las cosas correctas. Pídele a Jesús que domine hoy tu lengua. Para él ese es un «truco» fácil de realizar

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