MujeresAsí que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Efesios 5:15-16

Hay un dicho popular que reza: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Esta es una sugerencia muy válida, y la aplicamos a nuestros quehaceres cotidianos. Pero toma otra dimensión cuando la aplicamos a nuestras relaciones.

Cuando dejamos que el tiempo pase sin que reparemos nuestras relaciones rotas, cuando postergamos el momento de decir a nuestros amados cuánto los necesitamos, o el tiempo se va sin pedir o dar perdón, los resultados pueden ser catastróficos.

Postergar las cosas, dejarlas para más adelante, parece ser una costumbre muy frecuente, pero no por eso deja de ser peligrosa. En la Biblia leemos: “ ‘Si se enojan, no pequen’. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo” (Efe. 4:26-27).

Cuando salimos cada mañana de casa y estamos enojadas con alguien que es cercano a nuestro corazón, no sabemos si lo volveremos a ver. Entonces el “hoy” se torna muy importante cuando, una vez transformado en “ayer”, no hicimos o dijimos lo que deberíamos haber dicho o hecho. De ese modo surgen los remordimientos, los sentimientos de culpa, la impotencia, el dolor y el arrepentimiento. El llamado de Dios a nuestro corazón dice: “Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo” (Efe. 4:31-32).

Me dirijo a ti, esposa: ¿Tienes una deuda de amor con tu esposo que no has saldado, y que pone tu matrimonio en peligro? Me dirijo a ti, madre: ¿Has lastimado el corazón de tu hijo y por ende ahora no tienes momentos de felicidad con él? Me dirijo a ti, amiga: ¿Has roto el corazón de una amiga por una descortesía, y así te has privado de vivir una hermosa aventura de amistad?

Sea cual sea tu caso, solamente te digo: “Hazlo a tiempo”. No esperes que llegue mañana y te encuentre con el alma vacía y el corazón solitario. No permitas que el frío de la indiferencia congele tu corazón hasta hacerlo morir. ¡Ama, perdona, reconcíliate, pero hazlo ya!.

 

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER

ALIENTO PARA CADA DÍA

Por: Erna  Alvarado

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