Domingo 27 de diciembre 2015 | Devoción Matutina para Menores 2015 | No se te debe olvidar

Experimenta: ¿Hay alguna persona a la que debes dar las gracias y se te ha olvidado? Algún amigo, tus padres o alguien más. No esperes más; escribe una nota, manda un mensaje, haz una llamada: mejor aún, ve directamente con esa persona y di le: “Gracias”. Probablemente es a Jesús a quien se te ha olvidado decirle. Cierra tus ojos y agradécele por lo que te ha dado y empieza a disfrutar de las cosas buenas que le pasan a quienes recuerdan la gratitud.
Diez hombres con la piel cubierta de llagas dolientes, enfermos de lepra, caminaban desesperados por los alrededores de la ciudad. La gente no los quería cerca así que los habían echado. Aunque tenían lepra no perdían la esperanza de algún día sanar y regresar a sus casas para abrazar a sus familias y amigos. ¿Pero quién podría sanarlos? Sabían que Jesús sí, entonces fueron a la entrada de la ciudad y ahí lo esperaron pacientemente.
Cuando lo vieron acercarse corrieron hacia él. Temiendo que los evitara, se quedaron a cierta distancia y desde ahí le pidieron a gritos que tuviera compasión de ellos. Jesús entendió el mensaje y les ordenó presentarse ante los dirigentes de su iglesia. Ellos obedecieron y mientras caminaban, se dieron cuenta de que su piel estaba limpia, la lepra había desaparecido.
Si tú hubieras sido uno de esos diez leprosos, ¿qué habrías hecho al darte cuenta de que estabas sano? No sé qué habrán hecho nueve de ellos, quizá corrieron a ver a sus familias o sus amigos para contarles lo sucedido, o puede ser que fueron adonde Jesús les había dicho. La Biblia no los menciona porque lo más importante fue la actitud del décimo hombre. Este, que por cierto era extranjero, en cuanto se dio cuenta de que las llagas habían desaparecido, regresó alabando a Dios a gritos. Cuando llegó adonde estaba Jesús se arrodilló ante él y le dio las gracias. ¿Los otros? Olvidaron agradecer a quien los había sanado.
¿Eres de los que olvidan dar las gracias? Si es así, te pierdes de cosas muy buenas. Las personas que siempre agradecen son más felices, tienen más amigos y se sienten más seguras de que sus sueños se harán realidad. Así como el leproso extranjero, cuyo sueño de estar sano se hizo realidad, dio las gracias, fue feliz y ganó un amigo, a Jesús.
“Se arrodilló delante de Jesús, inclinándose hasta el suelo para darle las gracias” (Lucas 17:16).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2015
CIENCIA DIVERTIDA
Para cada día
Por: Yaqueline Tello Ayala
Lecturas devocionales para niños 2015
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