Domingo 27 de septiembre 2015 | Devoción Matutina para Mujeres 2015 | Un ángel me tocó

Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: “Levántate, come”. 1 Reyes 19:5

Cierto día en época escolar, me sentía muy cansada por las tareas de ama de casa. Me había levantado temprano para hacer el culto y preparar luego el desayuno para tres de mis hijas que cursaban la escuela primaria. Cuando llegó el autobús escolar, me despedí de ellas. Su padre no estaba en casa, pues estaba viajando.
Me quedé con mi hijita de tres años. Las puertas de la casa estaban cerradas y me sentía segura. Después de desayunar, la niña se puso a jugar con sus muñecas, mientras yo ordenaba la casa. A media mañana me sentí con sueño y decidí tomar una siesta. Entré al cuarto de las niñas y me acosté en una de las camitas.
La pequeña también estaba en el cuarto, entretenida con sus juguetes. Pronto me quedé dormida. Parece que, al rato, la niña se cansó de jugar y salió del cuarto a curiosear. Llegó a la cocina, y me imagino que comenzó a ver todo. Ella pensó que podía ser una gran cocinera. Se acercó a la cocina y comenzó a tocar los botones, y, como tenían pilotos automáticos, se prendieron los cuatro. Yo no sé qué pensaría ella, pero comenzaron a calentarse las ollas que estaban sobre la cocina.
Como yo estaba dormida, no sabía nada de lo que estaba pasando. Gradualmente, comencé a sentir una presión en el cuello que no me dejaba respirar normalmente. Me movía, pero seguía la molestia, y entre dormida y despierta sentía que me tocaban el cuello. Me desperté asustada porque no podía respirar bien, y sentí el olor a aceite quemado y ollas quemadas. Salí rápidamente y apagué las hornallas, diciendo: “Baby, ¿qué estás haciendo?”.
¡Yo estaba impresionada por lo que había sucedido! Pensé: “¿Quién me tocó el cuello si encontré a mi hija en la cocina?”. Entonces, meditando, dije: “¡Un ángel me tocó, para que me levantara, y viera el peligro en el que estaba mi hijita!”.
Querida hermana, yo creo que un ángel me tocó así como tocó a Elias. Hoy deseo que tú sientas que un ángel te toca para hacer lo bueno, y ser una bendición para otros. ¡Amén!.— Hilda María Castro.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015
Jardines DEL ALMA
Recopilado por: DIANE DE AGUIRRE
Lecturas Devocionales para Damas 2015
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