Domingo 29 de noviembre 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | El Médico divino

“Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias” (Salmo 103:3, 4).

El Hospital Universitario La Paz es uno de los mayores policlínicos de Madrid y uno de los tres mejores hospitales de España. Desde hace varios años, mi familia nos hemos “aficionado” a este hospital, primero yo, afectado de un infarto en las arterias coronarias. Dos meses más tarde, mi hermano, aquejado también de un infarto de miocardio. Cinco meses después, mi hijo, a quien le practicaron una artroscopia y unas semanas más tarde mi esposa fue operada para implantarle una prótesis de rodilla. Muchos asocian un hospital con el dolor, con la enfermedad o con el sufrimiento y es verdad, en cierta medida.
En un hospital se hacen diagnósticos fatales, se sufre y algunos pacientes mueren.
Pero también se tratan y curan muchas enfermedades, se alivian dolencias, se dan cuidados paliativos, se evitan muchas muertes. En el Hospital Universitario La Paz hay un servicio de facultativos especializados en tratar y evitar el dolor de los pacientes. Y hay más: cuánto amor, cuidado, solicitud del personal que trabaja en ese hospital. ¡Cuánta ciencia y experiencia de parte de sus médicos y enfermeras para combatir los males del cuerpo humano! ¡Qué gran alivio! ¡Qué confianza despiertan en los pacientes! Es como si el Dios de los cielos, a quien el rey David bendecía con toda su alma por todos sus beneficios, hubiese delegado en esas instituciones de salud y en su personal, la misión benéfica de paliar, de socorrer, de combatir la enfermedad y el sufrimiento inherente a la vida en este mundo. En este punto, hay algo que todos los que
trabajan en los servicios de salud han de recordar: “Cristo es el verdadero jefe de la profesión médica. El supremo Médico se encuentra siempre al lado de todo aquel que ejerce esa profesión en el temor de Dios y trabaja para aliviar las dolencias humanas. […] La enfermedad, el padecimiento y la muerte son obra de un poder enemigo. Satanás es el que destruye; Dios el que restaura” (El ministerio de curación, pp. 75, 76).
La promesa de la Biblia es que Dios es “el que sana todas tus dolencias” físicas y emocionales. No hay nada que el Señor no pueda curar. Y cuando un ser humano que ejerce la profesión médica se coloca en sus manos, puede ser un gran instrumento de restauración, esperanza y bienestar hacia sus semejantes.
Hoy es un buen día para proclamar a otros que en Jesús hay sanidad.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015
Pero hay un DIOS en los cielos…
Por: Carlos Puyol Buil
Lecturas devocionales para Adultos 2015
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