Domingo 29 de noviembre 2015 | Devoción Matutina para Mujeres 2015 | Resurrección

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 1 Corintios 15:55

Cuando somos jóvenes pensamos que la vida es eterna, pero cuando llegamos a la vejez, cada momento se torna valioso porque sabemos que nuestro tiempo está llegando a su final.
En 2011 mi madre bajó al descanso, anhelando la mañana gloriosa de la resurrección Cuando estemos agobiadas y enfermas, y suframos la tragedia de perder a un ser querido, abramos la puerta de nuestro corazón y permitamos que Jesús entre y nos consuele.
Mi querida hermana, tal vez hoy la enfermedad o la muerte están grabando en usted la marca de sus garras. Pero el Salmista dice: “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” (Sal. 116:15).
Usted no está sola. Cuando Dios haga nuevas todas las cosas, usted podrá “conversar con el ángel que nos cuidó desde el primer día… que cruzó a nuestro lado el valle de la sombra de muerte, que indicó cuál sería nuestra tumba, que fue el primero en saludarnos en la mañana de la resurrección” (La educación, cap. 35, p. 274).
Cuando nuestro Señor Jesucristo venga, en medio de los relámpagos y truenos, exclamará: “¡Despertaos, despertaos, despertaos los que duermen en el polvo y levantaos!”. Por toda la superficie de la tierra los muertos oirán su voz y los que la oigan vivirán, habrá multitudes de todas las naciones. El Señor dirá: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?… Sorbida es la muerte en victoria” (1 Cor. 15:55, 54). Los justos vivos unirán sus voces a las de los santos resucitados e irrumpirán en alegre aclamación de victoria.
¡Ah, mi querida hermana!, esta promesa fiel y segura debe llenarnos de gozo y esperanza, porque muy pronto el aguijón de la muerte será vencido por la eternidad y usted y yo nos uniremos al júbilo de Jesús y de los ángeles, diciendo: “Sorbida es la muerte en victoria, ¿dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”. Iremos con Jesús a vivir eternamente, donde “enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apoc. 2E4).— Zulma M. Ramírez.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015
Jardines DEL ALMA
Recopilado por: DIANE DE AGUIRRE
Lecturas Devocionales para Damas 2015
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