Domingo 5 de marzo 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes 2017 | Un sacrificio para Dios


“Y Jefté le hizo esta promesa al Señor: ‘Si me das la victoria sobre los amonitas, yo te ofreceré en holocausto a quien primero salga de mi casa a recibirme cuando yo regrese de la batalla’ ” (Jueces 11:30,31).

Casualmente, los dos hombres más bellos del mundo viven en mi casa. Uno tiene dos años y medio; y el otro, poco más de un mes. Son mis dos hijos, y para mí son preciosos, porque son míos. Los amo con todo mi corazón, incluso más que a mi propia vida. Por eso, cuando leí la historia de Jefté, me horroricé. No puedo imaginarme haciendo lo que hizo Jefté. ¿Por qué Dios le pediría que hiciera algo así?
¡Dios no se lo pidió! Cuando Jefté comenzó a avanzar frente a los amonitas, hizo esta promesa: si Dios le daba la victoria, sacrificaría a la primera persona que saliera de su casa cuando él regresara. Cuando llegó a casa victorioso, fue su única hija la que salió a la puerta, celebrando la victoria. Al verla, Jefté se rasgó las vestiduras en señal de desesperación. “¡Ay, hija mía! -gritó-. He hecho una promesa al Señor y ahora tengo que cumplírsela” (Juec. 11:35). En tal situación, yo habría roto mi promesa, pero Jefté creyó que debía cumplirla. Su hija también lo creyó así y pidió dos meses para visitar a sus amigas y lamentarse. El texto dice que Jefté hizo lo que había prometido que haría.
Puede que nos enfademos con Dios al leer esto, pero solo hasta que nos demos cuenta de que Dios no pidió a Jefté que hiciera tal promesa. Es más, las leyes que Dios dio a su pueblo expresan de manera clara que no debían imitar a las naciones paganas. Si Jefté hubiera conocido bien a Dios, habría recordado esto, pero confundió a Dios con Baal, al que había que sobornar para recibir sus bendiciones; un dios que exigía sacrificios humanos por pura avaricia. Jefté no era un mal hombre, fue sincero. Pensó que hacía lo que Dios quería que hiciese. Lo hizo con la mejor de sus intenciones.
La cuestión es que tus buenas intenciones no son suficientes. Tu opinión no es suficiente. Tu sinceridad no es suficiente. Incluso tus mejores Intenciones resultan destructivas si no están en línea con los Mandamientos de Dios. No te bases en tu propia opinión acerca de lo que está bien, porque no es suficiente. Aprende qué dice Dios que es correcto y sigue sus consejos. MH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017
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