Domingo 6 de septiembre 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | ¿Cuántos talentos has recibido?

“El reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mateo 25:14, 15).

Tres fueron los objetivos del sermón profético de Jesús que determinaron, por otra parte, la estructura de la redacción de Mateo. En su primera parte (Mat. 24:4-36), Jesús previene a la iglesia contra el engaño de las falsas concepciones escatológicas de entonces y da las verdaderas señales del fin que nos llevarán a la Parusía manifiesta. En la segunda parte (Mat. 24:37-44), encontramos las admoniciones acerca de la vigilancia, porque desconocemos cuándo ha de venir el Señor. Jesús nos presenta la Parusía inesperada o súbita.
La tercera parte (Mat. 24:45-25:46), compuesta por cuatro parábolas, está consagrada a explicar en qué consiste la vigilancia y cómo la iglesia debe vivir la espera del advenimiento.
Estas cuatro parábolas nos hablan de una espera activa ante una tarea asignada (Mar. 13:34). Existe una relación estrecha entre la actitud de la espera y la mayordomía cristiana: 1) la mayordomía de la bondad y el amor de Dios (parábola del juicio final); 2) la mayordomía de la casa de Dios (parábola de los dos siervos); 3) la mayordomía de los talentos dados a la iglesia (parábola de los talentos) y 4) la mayordomía del don de la fe (parábola de las diez vírgenes).
En la parábola de los talentos se desarrolla principalmente la infidelidad del siervo que recibió un solo talento y no negoció con él. Este servidor negligente no era un gran pecador. No había disipado ni malgastado los bienes de su señor. Su pecado consistió en no hacer nada con el talento que había recibido.
También cometió el pecado de tener miedo, le faltó el valor de correr el riesgo de lo desconocido, le faltó el coraje de aceptar los retos que presentan los planes nuevos. Pecó al pretender justificarse. Atribuyó al propio señor y a las circunstancias la responsabilidad de su negligente administración. Finalmente, esta parábola nos enseña la ley bíblica de la proporción en el servicio a Dios.
Proporción entre lo que damos y lo que hemos recibido; entre nuestra fidelidad en lo poco y lo mucho que el Señor nos va a confiar; entre tener y recibir más y no tener y perderlo todo. Todo esto se aplica a la espera activa, a la obra que nos falta por cumplir para que el Señor venga.
Porque hay un Dios en los cielos… procura en este día ser fiel aun en lo muy poco.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015
Pero hay un DIOS en los cielos…
Por: Carlos Puyol Buil
Lecturas devocionales para Adultos 2015
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