Texto clave: Santiago 1:25. Enseña a tu clase a: Saber 1) reconocer que la raíz de la tentación procede de los propios deseos y lujuria; 2) discernir que los caminos de Dios son mejores que los naturales caminos personales; y 3) admitir que por uno mismo es imposible resistir la tentación, pero que con Dios todo es posible. Sentir el poder para vencer la tentación que Dios pone a nuestra disposición por medio de su Espíritu Santo y su Palabra, la Biblia. Hacer: Elegir abandonar el “viejo hombre de pecado” y llegar a ser una persona nueva en Cristo. Bosquejo de la lección: I. Saber: Reconocer el verdadero problema. A. ¿Te sientes tentado por cosas que no tienen un verdadero atractivo para ti? ¿Por qué sí o por qué no? B. ¿De qué modo puedes estar seguro de que es mejor seguir el camino revelado por Dios que tus propios deseos naturales? II. Sentir: Responder al control del pecado. A. ¿Te resulta más fácil caer en la tentación cuando estás solo o cuando estás con otra persona? ¿Por qué? B. Describe tus sentimientos después haber podido, con la ayuda de Dios, resistir una tentación que te entrampaba en el pasado. III. Hacer: Desechar el viejo, ponerse el nuevo. A. ¿Conoces a alguien que experimentó un cambio positivo en su vida espiritual? ¿Cómo puedes notar que ocurrió un cambio?

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