Escuela Sabática | Domingo 21 de Mayo del 2017 | Una fe preciosa

Una fe preciosa
Lee 2 Pedro 1:1 al 4. ¿Qué dice Pedro que hemos recibido en Jesucristo? Es decir, ¿cómo se ve aquí la realidad de la gracia?

Pedro comienza esta carta diciendo que está dirigida a aquellos que han alcanzado “una fe igualmente preciosa que la nuestra” (2 Ped. 1:1). La palabra traducida como “preciosa” significa “del mismo valor” o “de igual privilegio”. Pedro dice que han “alcanzado” esta fe; no que la hayan ganado ni obtenido por mérito propio, sino que la han recibido como un don de Dios. O, como escribe Pablo: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efe. 2:8). Es preciosa porque “sin fe es imposible agradar a Dios” (Heb. 11:6). Es preciosa porque por esta fe nos aferramos de muchas promesas maravillosas.

Pedro enfatiza que el “poder divino” de Jesús nos ha dado todo lo que atañe a la vida y la piedad (2 Ped. 1:3). Solamente por medio del poder de Dios podemos siquiera existir, y solamente por su poder podemos alcanzar la santidad. Y este poder divino nos es dado “mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” (2 Ped. 1:3; ver también Juan 17:3).

Somos llamados a amar a Dios, pero ¿cómo podemos amar a un Dios al que no conocemos? Llegamos a conocer a Dios por medio de Jesús, por medio de la Palabra escrita, por medio del mundo creado, y por medio de la experiencia de vivir una vida de fe y obediencia. Conocemos a Dios y la realidad de Dios al experimentar lo que él hace en nuestras vidas, un conocimiento que nos transformará. Y llegamos a conocerlo por medio de la realidad de la gracia que él derrama sobre nosotros.

Pedro luego dice algo aún más increíble: que también hemos recibido “preciosas y grandísimas promesas”, que incluyen llegar a ser “participantes de la naturaleza divina” (2 Ped. 1:4). La humanidad fue creada originalmente a la imagen de Dios; esa imagen ha sido grandemente desfigurada y degradada. Cuando nacemos de nuevo, tenemos una nueva vida en Jesús, quien obra para restaurar su imagen divina en nosotros. Pero debemos huir de la corrupción y las pasiones del mundo si deseamos que este cambio ocurra en nosotros.

¿Cómo sería tu vida si no tuvieras fe? ¿Cómo nos ayuda esta respuesta a entender por qué el don de la fe es en verdad precioso?

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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

I TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Daniel Herrera
Desde: Guatemala
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