Escuela Sabática Joven | Martes 16 de octubre 2018 | Tu última oración

MARTES 16 OCTUBRE
TU ÚLTIMA ORACIÓN
Evidencia: Juan 17
La oración más larga de Jesús ¿fue, de hecho, una oración? Aunque algunas traducciones usan la palabra “oración”, Juan registra que Jesús simplemente elevó sus ojos al cielo y habló con su Padre. Fue una conversación. A veces, Jesús se arrodillaba para orar (Luc. 22:41) pero, más a menudo, prefería mirar hacia el cielo al orar (Juan 11:41; Mar. 7:34). Para Jesús, la oración era una conversación. La definición de conversación es “una charla Informal que involucra a dos personas o a un grupo pequeño de personas”.
La oración de Jesús fue una conversación en este sentido. Estaba hablando con su Padre, no con alguna deidad taciturna y distante. “Padre” era la forma íntima en que Jesús se dirigía al Dios del universo. “No hay evidencia en la literatura judía precristiana de que los judíos se dirigieran a Dios diciendo Abba’ (Padre)”.1 Mientras que en el Antiguo Testamento Dios se refiere a sí mismo como Padre unas 15 veces, cuando pasas al Nuevo Testamento, se habla de Dios como “Padre” más de 150 veces, ¡solo en los evangelios!2
La insistencia de Jesús en mostrar a Dios como su Padre, y en hacer que nosotros también lo llamemos y consideremos así, es una parte esencial del Evangelio de Juan, que tiene como eje central el conocer a Jesús (Juan 1:1-3). Este tema se retoma con fuerza en Juan 17, cuando Jesús declara que la vida eterna consiste en conocer al Padre y al Elijo (Juan 17:3). Necesitamos tener una relación con Jesús igual que la que él tuvo con su Padre. Es como la relación que tuvo Moisés con Dios: “Hablaba el Señor con Moisés cara a cara, como quien habla con un amigo” (Éxo. 33:11).
¿Por quién oró Jesús justo antes de pasar por el crisol de su vida? El interés principal de su oración estuvo en nosotros. Su oración final puede dividirse en varios puntos. Primero, Jesús oró para poder glorificar a su Padre (Juan 17:1-5). Segundo, Jesús oró por sus discípulos de ese momento, para que conocieran al Padre como él lo hacía (Juan 17:6-19). Tercero, Jesús oró por todas las generaciones futuras de cristianos, aquellos con quienes los discípulos trabajarían (Juan 17:20-26). La Cruz se Interponía en su camino, pero Jesús miró hacia arriba y más allá de ella. “Por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba” (Heb. 12:2). Cuando más lo necesitaba él mismo, oró por nosotros.
Y ¿cuál fue el tema central de la oración de Jesús? La unidad. Jesús ora cuatro veces pidiendo que sus seguidores estén unidos unos con otros como él lo está con su Padre. Acercarse a Jesús implica naturalmente acercarnos a sus otros seguidores. Dios, en Jesús, ha arrancado las etiquetas que el mundo nos impone: raza, sexo, nacionalidad, edad, idioma, “para crear en sí mismo […] una nueva humanidad” (Efe. 2:15). La última oración de Jesús no fue un ruego desesperado por su propia vida, fue una visión audaz para el nuevo mundo que aguardaba del otro lado de la Cruz.
1 Walter A Elwell, ed Evangélica! Dictionary of Theology. 2S ed. (Grand Rapids. Michigan: Baker Academic, 2001), s.v. “Fatherhood of God”. |2 Ibíd.
MatthewJ Lucio. Masón City, lowa. EEUU.
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ESCUELA SABÁTICA – LECCIÓN 3 – FOLLETO JOVEN
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