Escuela Sabática Jóvenes | Domingo 9 de septiembre 2018 | Pablo y su deseo de muerte

DOMINGO 9 SEPTIEMBRE
PABLO Y SU DESEO DE MUERTE
Logos: Hech. 21:1-23:10
Nuestra historia comienza con Pablo, el apóstol siempre en movimiento: ya sea predicando el evangelio, evitando la muerte, o ambos. Luego de su conversión, Pablo debió evitar una serie de situaciones letales. Cuando acababa de convertirse, en Damasco, los judíos querían matarlo. En sus viajes misioneros, los judíos parecían decididos a hacerlo desaparecer. Como si eso no fuera suficientemente malo, los romanos y los griegos despreciaban su mensaje y también querían verlo muerto. Pero luego de tres viajes misioneros y de compartir su testimonio durante todo ese tiempo, sorprendentemente, Pablo todavía estaba vivo. Llegamos a Hechos 22, y él logró evitar morir en manos de varios tumultos (judíos, romanos y griegos) y del gobierno romano.
Esta es la razón por la cual es sorprendente que Pablo persistiera en su deseo de viajar a Jerusalén al final de su tercer viaje misionero. Durante su tercer viaje, el Espíritu Santo testificó varias veces sobre las pruebas y las tribulaciones que lo esperaban en Jerusalén. A pesar de estas advertencias, Pablo siguió adelante. Su declaración a los ancianos de Éfeso puede darnos un poco de perspectiva sobre el porqué: “Y ahora tengan en cuenta que voy a Jerusalén obligado por el Espíritu, sin saber lo que allí me espera. Lo único que sé es que en todas las ciudades el Espíritu Santo me asegura que me esperan prisiones y sufrimientos. Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús, que es el de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios- (Hech. 20:22-24, NVI). Pablo tenía un deseo para su muerte: deseaba morir al yo, para poder cumplir con el ministerio que recibió de Jesús.
EL MINISTERIO DE PABLO (HECH. 21:23-26)
Según Hechos 9:15 y 16, la misión de Pablo era llevar el nombre de Jesús ante los gentiles, ante reyes y ante el pueblo de Israel. Esto es específicamente relevante en el contexto de la iglesia cristiana primitiva, considerando que la unidad en el cuerpo era un problema presente. Algunos creyentes judíos menospreciaron la predicación a los gentiles, e incluso cuando estos se hacían cristianos los trataban con poco respeto. No solo eso, sino además algunos creyentes judíos creían firmemente que los conversos gentiles tenían que guardar la ley mosaica para ser salvos, y no dudaban en enseñar eso.
Fue en este contexto que Pablo priorizó compartir el testimonio de su obra entre los gentiles con los hermanos, cuando llegó a Jerusalén. No ha de sorprendernos que cuando ellos escucharon su relato, mencionaran que había judíos que pensaban que Pablo estaba enseñando a los conversos gentiles a abandonar las costumbres judías. En el proceso de tratar de desmentir esto, Pablo fue abordado en el Templo y atacado, en un tumulto incitado por algunos judíos de la provincia de Asia.
¿POR QUÉ LOS JUDÍOS ESTABAN TAN ENOJADOS? (HECH. 21:27-36)
Esta fue una de las tantas ocasiones en que los judíos reaccionaron violentamente al mensaje de Pablo, lo cual trae la pregunta: ¿por qué los judíos estaban tan enojados?
A lo largo del libro de Hechos, hay pistas sobre por qué losjudíos se oponían al movimiento cristiano. En Hechos 6 se dice que: “no podían hacer frente a la sabiduría ni al Espíritu con que hablaba Esteban” (Hech. 6:10). Estaban enojados por la influencia y la verdad del mensaje del evangelio. Rechazaron que Jesús fuera el Mesías, por medio de quien había llegado la salvación (Hech. 13:46). También asumieron la predicación a los gentiles como un problema. Ni bien Pablo mencionó a la multitud en Jerusalén su misión de predicar el evangelio a los gentiles, gritaron enojados (22:21,22). No solo eso, sino también afirmaron que la ley mosaica todavía era necesaria. Ese era un punto sobre el cual se construyó una denuncia contra Pablo: la idea de que Pablo despreciaba la ley y el Templo (Hech. 21:28). Las últimas dos oposiciones fueron compartidas por judíos cristianos y no cristianos.

PARA PENSAR Y DEBATIR
¿Qué me ha llamado Dios a desarrollar como mi ministerio?
¿De qué forma el carácter de Dios es vindicado en nuestra vida? ¿Cómo podemos compartir nuestras historias para representar de la mejor forma posible el carácter de Dios?
¿Qué promesas podemos reclamar para animarnos cuando nuestra testificación a los demás no resulta como esperamos?
Roxanne Dobson. Coral Springs. Florida. EE UU.
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