Escuela Sabática Jóvenes | Jueves 4 de octubre 2018 | Todos para uno y uno para todos

JUEVES 4 OCTUBRE
TODOS PARA UNO Y UNO PARA TODOS
Opinión: Efe. 4:2
En la mayoría de los hogares, iglesias o, incluso, países cristianos, la autoridad es un tema que produce caos y desunión. No todos están siempre contentos con los líderes de turno, y eso genera peleas y discusiones. Los niños se rebelan contra la autoridad de los padres. Los directivos de la iglesia local se agitan en contra de otros líderes en niveles superiores de dirigencia. Los ciudadanos se levantan contra las autoridades de la nación.
Las repercusiones de las elecciones presidenciales de Kenia en 2007-2008 quedaron grabadas como una historia desafortunada de liderazgo nacional. El país entró en caos luego de que se anunciaron los resultados. Todo comenzó cuando los dos principales grupos étnicos comenzaron a destruir propiedades y a matarse unos a otros. Otras tribus se unieron a su grupo étnico preferido y el caos llegó a nivel nacional. Fue una carnicería: matar, mutilar, quemar. Todos tuvieron que huir por sus vidas. Se incendiaron casas, destruyeron iglesias, derrumbaron edificios; y se perdió una enorme cantidad de vidas. Fue una calamidad nacional. El gobierno declaró un estado de emergencia.
Después de la pelea, la gente se dio cuenta de que podría haber manejado mejor la situación. Pero el daño ya estaba hecho. No había vuelta atrás… Lo que había sucedido ya había sucedido. Trabajar juntos habría sido la mejor solución. Los líderes podrían haber hecho lugar para el diálogo y los ciudadanos podrían haber aprovechado la oportunidad para compartir sus frustraciones. No habría sucedido la calamidad y la masacre que siguieron. Llegó a ser cierto el dicho: “Juntos permanecemos, y unidos caemos”.
En general, lo que sucede en el marco social o político influye en el círculo religioso. La iglesia corre el riesgo de ser influenciada negativamente si los miembros no abren sus corazones a la influencia del Espíritu Santo. Ser cristiano significa renovar la mente con la Palabra de Dios para tener la mente de Cristo (Rom. 12:1, 2; Efe. 4:17,18). Por lo tanto, el apóstol Pablo encomendó a los miembros de la iglesia de Filipos: “Llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento. […] La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús’ (Fil. 2:2,5).
Cuando los miembros de iglesia han aprendido a amarse unos a otros, entonces pueden obedecer al siguiente mandato: “Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como quienes tienen que rendir cuentas. Obedézcanlos, a fin de que ellos cumplan su tarea con alegría y sin quejarse’ (Heb. 13:17).
El amor es la base de la buena unidad. La unidad en sí misma es neutral: es algo bueno o malo, dependiendo de para qué se la utilice. Así que, si los fariseos y los saduceos se unen en su desprecio hacia Jesús, esta no es una buena unidad. Pero si Pablo y Silas se unen y alaban a Dios en la prisión (Hech. 16:25), esta es una unidad buena.
La unidad es absolutamente esencial porque la iglesia es el “cuerpo de Cristo” (1 Cor. 12:27), y un cuerpo no puede estar en desunión o discordia consigo mismo. Si ocurre la desunión deja, básicamente, de ser un cuerpo y se convierte en un grupo inconexo de individuos.
Siempre recuerda que “juntos permanecemos, y unidos caemos”. Nadie es una isla.

ESCUELA SABÁTICA – LECCIÓN 1 – FOLLETO JOVEN
Esta semana estudiaremos la lección 1 – La Creación y la caída
Para el 6 de octubre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Adan Vicente

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