Escuela Sabática Jóvenes | Martes 2 de octubre 2018 | La simiente de Abraham

MARTES 2 OCTUBRE
LA SIMIENTE DE ABRAHAM
Evidencia» Gén.15:5,6
Pablo declara en Gálatas 3:29: “Si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa”. Al conectarnos con Dios, nos volvemos descendientes espirituales de Abraham. Por lo tanto, para permanecer como herederos suyos y reclamar nuestra herencia (el Reino de Dios y la vida eterna), tenemos que continuar formando parte de la familia de Dios. Por eso es tan importante estar unidos a la “familia”.
En el texto griego, el versículo dice, textualmente, que somos “simiente de Abraham”. ¿Qué significa esta metáfora? Una simiente es una semilla, o la carga genética de un hombre. La simiente es el vínculo entre una generación de vida y la otra. Lleva las características de ADN (tanto las buenas como las aberraciones) de una generación a la siguiente. Como descendientes de Abraham, ¿qué heredamos de nuestros antepasados espirituales y qué transmitimos a la siguiente generación? Necesitamos responder esta importante pregunta, tanto de manera individual como colectivamente. Es más, una semilla en el reino vegetal no solo une una generación a la siguiente, sino también preserva la vida cuando las condiciones son extremas. Será un estudio interesante en sí mismo investigar sobre cómo las generaciones de adventistas han preservado la “verdad” en su misma forma sin diluirla, incluso en condiciones hostiles. Por último, el propósito principal de una semilla es la propagación. ¡Una sola semilla puede generar y poblar un bosque entero! Los árboles en el bosque pueden ser, potencialmente, tan numerosos como las estrellas del cielo.
¿Puede corromperse la semilla de Abraham? La fecundación cruzada del “linaje puro de Abraham’ con un “linaje impuro” ¡ciertamente puede lastimar y corromper! ¡Este es el comienzo de la desunión! Cualquier intento de traer ideas, enseñanzas y prácticas ajenas a la iglesia de Dios, y fusionarlas con la verdad presente, es alterar el linaje puro de Abraham y se lo puede considerar una forma de corromper su simiente. Esto tiene implicaciones muy serias, con consecuencias para las próximas generaciones.
Esta promesa sagrada (Gál. 3:29), hecha a Abraham, trajo a la existencia el linaje de Jesucristo mismo y su novia, la iglesia. La fe de Abraham une generaciones de creyentes para finalizar el plan de salvación. Además, nuestra fe en Jesús y en su pronto regreso es lo que une al pueblo de Dios no solo entre sí, sino también con el Señor mismo. Dios trabaja mediante personas para restaurar la unidad, esa unidad que fue dañada una vez por la tragedia del pecado. El plan original de Dios para la humanidad era que viviéramos como una familia. Después de la Caída, la restauración del plan original de unidad llegó a ser el objetivo más importante. Somos el pueblo escogido, somos la seguid de Dios. La palabra hebrea seguía era el término utilizado para describir a Israel, y significa “Posesión atesorada’. Como seguía de Dios, tenemos el encargo de permanecer unidos mutuamente como la familia de Dios en la Tierra. Solo entonces podremos decir que somos “la simiente de Abraham”.

ESCUELA SABÁTICA – LECCIÓN 1 – FOLLETO JOVEN
Esta semana estudiaremos la lección 1 – La Creación y la caída
Para el 6 de octubre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Adan Vicente

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