Escuela Sabática Jóvenes | Miércoles 4 de julio del 2018 | Testigos de Dios

MIÉRCOLES 4 JULIO
TESTIGOS DE DIOS
Cómo hacer – Hech. 1:9-11; Deut. 19:15.
Cuando Jesús ascendió al cielo, los discípulos miraron hacia arriba y mantuvieron sus ojos fijos en la nube que ocultó a Jesús. Estaban tan enfocados en la partida de Jesús que no notaron a los dos ángeles que aparecieron al lado de ellos, para recordarles que Jesús pronto volvería. Tenían un gran deber que realizar: ser testigos de Jesucristo y esparcir las buenas nuevas a todo el mundo.
Nosotros tenemos el mismo deber que cumplir. Quizá no seamos capaces de realizar milagros, pero todos hemos recibido dones y talentos del Espíritu Santo: herramientas que hemos de usar para sanar a otros y guiarlos a Jesús, quien nos da ese poder.
Estas son algunas formas en que podemos alcanzar a otros:
Comparte testimonios personales. A veces, la única manera en que otros comenzarán a reconocer la gloria y la bondad de Dios es a partir de las pruebas y las bendiciones en la vida de otras personas. Puedes compartir tu testimonio para mostrar qué cosas Dios te ha ayudado a vencer. Tu experiencia puede construir un puente entre aquellos que han sufrido eventos similares, y puede servir para llevar esperanza. Tenemos más formas de comunicarnos con el mundo de las que tenían los discípulos y los seguidores de Jesús: ¡utiliza tu celular e Internet para el bien!
Recluta a otros. Es importante compartir nuestro testimonio, pero ¡cuánto más poderosos serán los testimonios de muchos! ‘Un solo testigo no bastará para condenar a un hombre acusado de cometer algún crimen o delito. Todo asunto se resolverá mediante el testimonio de dos o tres testigos” (Deut. 19:15). El poder de un testimonio tiene sus límites, pero muchos testimonios aumentan el poder de cada historia particular, y cada una es evidencia del carácter de Dios.
Recuerda las promesas del Señor. Dios hace muchas promesas en la Biblia. Sus promesas son seguras. Tenemos evidencia de esto en la Biblia, en todas las promesas que él ha cumplido, y en la vida de muchas personas hoy.
Confía en Dios. Si sabemos que sus promesas son seguras y hemos visto lo que ha obrado por nosotros y por las personas que nos rodean, hay evidencia de sobra para confiar plenamente nuestra vida a Dios. Podemos depender de él: tenemos que depender de él, si hemos de alcanzar a otros. No deberíamos intentar hacer nada por nosotros mismos. Dios es la Fuente de nuestras fuerzas. “¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla sobre ti!” (Isa. 60:1).

PARA PENSAR Y DEBATIR
¿Tienes un testimonio que puedes utilizar para compartir con otros? ¿Lo has compartido? Si no lo has hecho, ¿qué te lo está impidiendo?
¿Cómo puedes contar de Dios a quienes nunca lo han conocido o a quienes han endurecido sus corazones?

Lecciones de Escuela Sabática para Jóvenes
Esta semana:
Lección 1: Me seréis testigos
Para el 7 de julio del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS

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