Escuela Sabática | Jueves 6 de Abril del 2017 | Ámense los unos a los otros


Ámense los unos a los otros
A continuación, Pedro conduce a los cristianos a la expresión última de lo que es vivir una vida santa y fiel.

Lee 1 Pedro 1:22 al 25. ¿Qué punto crucial está planteando aquí acerca de lo que significa ser un cristiano?

El punto de partida de Pedro es que los cristianos ya han sido purificados (“habiendo purificado vuestras almas…”), y están viviendo en obediencia a la verdad (1 Ped. 1:22). El verbo “purificar” o “limpiar” está relacionado estrechamente con las palabras santo y santidad, que se retrotraen a lo que Pedro escribió unos pocos versículos antes (1 Ped. 1:15). Por su entrega a Jesús y por medio de su bautismo (comparar 1 Ped. 3:21, 22), los cristianos se han purificado al colocarse aparte para Dios, y lo hacen obedeciendo a la verdad.

Este cambio en sus vidas tiene la consecuencia natural de que ahora se hallan en una relación cercana con otros que comparten una cosmovisión similar. Estas relaciones son tan estrechas que Pedro utiliza el lenguaje de la familia para describirlos. Los cristianos han de actuar por amor de hermano y hermana. La palabra griega utilizada en 1 Pedro 1:22, cuando habla acerca del “amor fraternal”, filadelfia, significa literalmente “amor de hermano/hermana”. Es el amor que en las familias se tiene el uno por el otro.

Hay varias palabras diferentes en griego que se traducen como “amor”: filia (amistad), eros (el amor pasional entre esposo y esposa), agape (un amor puro que busca el bien de los demás). La palabra que Pedro utiliza cuando escribe “amaos unos a otros entrañablemente” (1 Ped. 1:22) está ligada a agape, que generalmente significa el amor puro que busca el bien de los demás. Ciertamente por eso añadió la frase “de corazón puro” (1 Ped. 1:22), la clase de corazón que se obtiene de ser “renacidos” (1 Ped. 1:23; ver también 1 Ped. 1:3) en la incorruptible Palabra de Dios. Esta clase de amor proviene únicamente de Dios; no es lo que manifestará un corazón egoísta, centrado en sí mismo y contumaz, que seguramente es la razón por la cual Pedro pone tanto énfasis en ser puros y en la “obediencia a la verdad” (1 Ped. 1:22). La verdad no es simplemente algo que se cree; es algo que se debe vivir.

¿Cómo podemos aprender a tener más amor? ¿Qué decisiones debemos tomar a fin de poder manifestar la clase de amor que proviene de un “corazón puro”?

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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

I TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Daniel Herrera
Desde: Guatemala
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|| www.drministries.org ||
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