Escuela Sabática | Martes 13 de Junio del 2017 | Mil años como un día

Mil años como un día
En 2 Pedro 3:8 al 10, ¿de qué forma responde Pedro al argumento que presentarán los burladores? ¿Qué dice él que, incluso ahora, nos ayuda a entender por qué Cristo no ha regresado aún?

Pedro responde al cuestionamiento de la naturaleza constante del mundo. Les recuerda a sus lectores que no es verdad que el mundo ha permanecido sin cambios desde la Creación (nota que Pedro regresa inmediatamente a la Palabra de Dios como su fuente y autoridad). Hubo un tiempo de gran maldad, después del cual Dios destruyó al mundo con un diluvio (2 Ped. 3:6). Y, de hecho, el diluvio trajo un gran cambio, que permanece con nosotros hasta hoy. Pedro, entonces, dice que la siguiente destrucción será con fuego, no con agua (2 Ped. 3:10).

Pedro también escribió: “Para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día” (2 Ped. 3:8). Al decir esto, Pedro pudo haber estado reflexionando sobre las palabras del Salmo 90:4: “Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche”. En otras palabras, nuestro concepto de tiempo no es como el de Dios; por lo tanto, debemos ser cuidadosos en cuanto a los juicios que emitimos sobre el tiempo.

Según lo vemos nosotros, parece haber una demora en el regreso de Cristo; pero solamente estamos viendo las cosas desde nuestra perspectiva humana. Desde la perspectiva de Dios, no hay demora. De hecho, Pedro está diciendo que, por la paciencia de Dios, se nos ha otorgado un tiempo extra. El Señor no desea que nadie perezca (2 Ped. 3:9). El tiempo extra, entonces, ha sido permitido para proveer a muchos de oportunidades de arrepentimiento.

Sin embargo, advierte Pedro, la paciencia de Dios no debería ser tomada como una oportunidad para posponer una decisión por Jesús. El día del Señor vendrá tan inesperadamente como un ladrón en la noche. Si bien un ladrón que llega de noche busca, probablemente, pasar inadvertido, el día del Señor, aunque llegue como un ladrón, ciertamente no pasará inadvertido. En las palabras de Pedro: “Los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos” (2 Ped. 3:10). Así, el mensaje de Pedro es como el de Pablo: “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Cor. 6:2).

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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

I TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Daniel Herrera
Desde: Guatemala
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