Escuela Sabática | Martes 18 de Abril del 2017 | Esposas y esposos

Esposas y esposos

Lee 1 Pedro 3:1 al 7. ¿Qué circunstancias especiales está abordando Pedro en este pasaje? ¿De qué manera es relevante lo que está diciendo para el matrimonio en la sociedad actual?

Hay una pista importante en el texto que permite al lector cuidadoso dilucidar la problemática con la que trata Pedro en 1 Pedro 3:1 al 7. En el capítulo 3, el versículo 1, Pedro dice que está hablando acerca de esposos que “no creen a la palabra”. En otras palabras, Pedro está hablando acerca de lo que debería suceder cuando una esposa que es cristiana está casada con un esposo que no lo es (incluso cuando el número de no creyentes es menor).

Una esposa cristiana podría encontrar muchas dificultades al estar casada con un esposo que no comparte su fe. ¿Qué debería ocurrir en estas circunstancias? ¿Debería separarse de su esposo? Pedro, al igual que Pablo en otros lugares, no sugiere que las esposas cristianas deben dejar a sus esposos no creyentes (ver 1 Cor. 7:12-16). Más bien, dice Pedro, las esposas con esposos que no son creyentes deben vivir vidas ejemplares.

Los papeles disponibles para las mujeres en el Imperio Romano del siglo I eran determinados en gran medida por la sociedad individual. Las esposas romanas, por ejemplo, tenían más derechos bajo la ley con respecto a propiedades y a la compensación legal que la mayoría de las mujeres a las que Pedro se está dirigiendo. Pero en algunas sociedades del siglo I, las mujeres eran excluidas de la política, el gobierno y el liderazgo en la mayoría de las religiones. Pedro anima a las mujeres cristianas a tomar una serie de estándares que serían admirables en el contexto en el que se hallaban. Las anima a la pureza y la reverencia (1 ped. 3:2). Sugiere que una mujer cristiana debería estar más interesada en su belleza interior que en el adorno de peinados ostentosos, joyas y vestiduras costosas (1 Ped. 3:3-5). Una mujer cristiana se conducirá de tal manera que sostendrá en alto el cristianismo ante quien vive con ella de un modo muy íntimo: su esposo.

Las palabras de Pedro no debieran ser tomadas por los esposos como una autorización para maltratar a sus esposas de modo alguno. Tal como lo señala Pedro, los esposos debieran mostrar consideración para con sus esposas (1 Ped. 3:7).

Aunque Pedro está abordando un tema específico (las mujeres cristianas casadas con hombres no creyentes), podemos ver un poco del ideal para el matrimonio cristiano: las parejas cristianas deberían vivir en apoyo mutuo, viviendo sus vidas con integridad transparente al adorar a Dios por medio de sus actividades diarias.

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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

I TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Daniel Herrera
Desde: Guatemala
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