Bucha, Ucrania 16 de agosto H am briento por ia P a iab r a Cuando nací, el cordón umbilical estaba tan enredado alrededor de mi cuello que impedía que me llegara el aire a los pulmones. Afortunadamente, los médicos lograron desenredármelo a tiempo y pude sobrevivir. Cuando tenía tres años, mis padres se divorciaron y nunca he vuelto a ver a mi papá. La vida se volvió entonces muy difícil para mi mamá y para mí. Ella a menudo estaba triste, con pocas ganas de vivir. A veces, simplemente me abrazaba y se echaba a llorar. Un día nos cortaron la electricidad de nuestro pequeño departamento, porque no habíamos podido pagarla. Hacía mucho frío, pero sin electricidad no podíamos ni hervir agua. Muchas veces me fui a la escuela con hambre.

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