Misionero 2Batán

Haciendo silenciosamente la obra de Dios

El Reino de Bután es un pequeño país situado entre la India y el Tíbet (China). A pesar de que ocupa un territorio realmente pequeño, Bután cuenta con grandes e impresionantes montañas. Sus habitantes, llamados butaneses, son personas muy amigables, y muchos se dedican a la agricultura o a la ganadería.

El 75 por ciento de la población del Reino de Bután, es decir, la gran mayoría, profesa la religión oficial del Estado, que es una forma de budismo. El resto son hinduistas.

Hay muy poquitos cristianos en este país; una de las razones es porque en Bután está prohibido cambiar de religión.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día comenzó a trabajar por los butaneses en 1991, pero no ha sido fácil. Como a los cristianos no se les permite hacer obra misionera en ese país, los misioneros adventistas comenzaron a hablar de Jesús a los butaneses que habitaban del otro lado de la frontera con la India. Dos años después, algunos de estos butaneses que vivían en la India se hicieron creyentes. Luego, algunos obreros bíblicos les enseñaron cómo dar estudios bíblicos. Un número de estos creyentes regresó a Bután y contó lo que había aprendido. Varios años después, unos 120 butaneses se han hecho adventistas del séptimo día.

Estas que vas a escuchar a continuación son algunas de las experiencias de estos nuevos creyentes.

LAS ORACIONES CONTESTADAS DE DEMA

Dema nació en el este de Bután, y sus padres son budistas.

Cuando Dema terminó el décimo grado en el pueblo donde vivía, sus padres comenzaron a buscar una escuela donde pudiera seguir estudiando, pero en Bután no es fácil encontrarla.

En ese mismo tiempo, Dema conoció a un señor adventista que le contó muchas historias de la Biblia. Gracias a ellas, Dema supo cómo había sido la creación del mundo, y descubrió la verdad del sábado. Comenzó, entonces, a entender que hay un Dios vivo que ha creado la Tierra y a todos los seres que la habitan, incluyendo a la propia Dema.

También descubrió una cosa muy importante que ha cambiado su vida, y es que Dios la ama. Los padres de Dema decidieron enviar a su querida hija a estudiar a Darjeeling, una ciudad al norte de la India. Sin embargo, al señor adventista le preocupaba que Dema olvidara todo lo que había aprendido acerca de Dios y de la Biblia. Tal vez jamás tendría otra oportunidad de oír hablar de Jesucristo. Así que, le dijo a Dema que había un internado adventista en el norte de la India, donde podría cursar sus estudios secundarios.

Dema se entusiasmó ante la posibilidad de asistir a una escuela cristiana y oró para que sus padres cambiaran de parecer en cuanto a enviarla a Darjeeling. Les habló del internado adventista, y ellos tomaron la decisión de enviarla allí a estudiar.

Dios respondió las oraciones de Dema, y de esta manera la pequeña ha podido estudiar en la escuela adventista, donde ha aprendido muchísimas cosas más acerca de Jesús de lo que hubiera podido aprender en Bután, su país natal. Ahora, Dema puede hablar a otros discretamente sobre lo que aprendió en la escuela adventista, y darles a conocer a Jesús.

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