02 Folleto Escuela Sabática 3er. Trimestre 2013Jueves 8 de agosto

EL PODER SANADOR DE LA CONFESIÓN

La confesión abre el forúnculo de la culpa y permite que drene el venenoso pus del pecado.  La confesión es sanadora  de muchas maneras. Abre nuestros corazones para recibir la gracia de Dios. Por medio de la confesión, aceptamos el perdón  que Cristo nos ofrece gratuitamente  desde  la cruz. La confesión es sanadora porque permite que recibamos gracia. La confesión también destruye las barreras entre nosotros y otras personas. Sana las relaciones.

Lee Salmo 32:1 al 8. ¿Qué nos  enseña esto  acerca  de la confesión y el arrepentimiento?

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Lee Hechos 24:16.  El apóstol Pablo  procuraba tener  “una  conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres”. ¿Qué significa esto?

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La culpa ¿es buena o mala? Todo depende. Si el Espíritu Santo nos convence de pecado,  y la culpa de ese pecado  nos lleva a Jesús, la culpa es buena.  Si ya hemos confesado nuestro pecado  y continuamos sintiendo culpa, la culpa puede  ser destructiva. “Este sentimiento de culpabilidad debe ser dejado a los pies de la cruz del Calvario. El sentido de pecaminosidad ha envenenado las fuentes de la vida y de la verdadera felicidad. Ahora Jesús dice: ‘Déjala sobre mí. Yo tomaré tus pecados.  Te daré paz. No eches fuera tu respeto propio, porque yo te compré con el precio de mi propia sangre. Tú eres mío. Yo fortaleceré tu voluntad debilitada; yo quitaré tu remordimiento  por el pecado’” (MR 9:305). La respuesta a la culpabilidad es Jesús. Su gracia elimina la culpa destructiva que el pecado  nos echa encima.

Hay ocasiones en que podemos haber confesado nuestros pecados y todavía nos sentimos culpables. ¿Por qué? Una razón puede  ser que el diablo está intentando robarte la seguridad de la salvación, y la certeza del perdón y la salvación que tenemos en Jesús. Segundo, el Espíritu Santo puede estar señalando algo que hay entre ti y otra persona. Si hemos herido a otra persona, nuestra conciencia perturbada se tranquilizará cuando confesemos nuestro mal a la persona afectada.

¿De qué  modo  la culpa  impacta tu  relación  con  el Señor  y con  otros?  ¿Qué puedes hacer  para aliviar la carga de culpa  que llevas? Aun si has hecho  mal y la culpa  está  en un sentido  justificada, ¿qué promesas puedes reclamar  que te pueden ayudar a seguir adelante?

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