Jueves 10 de septiembre 2015 | Devoción Matutina para Mujeres 2015 | El Dios de la Biblia aún hace milagros

Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído. Isaías 65:24

Mi hijo Marky estudió en escuelas adventistas desde el nivel preescolar hasta culminar el doceavo grado. A pesar de que quedé sola cuando mi hijo tenía cuatro meses, Dios siempre proveyó el dinero a tiempo. Creo en la educación cristiana, y me propuse que Marky también asistiera a una de nuestras universidades. No sabía cómo lo haría, pues requiere mucho dinero, pero Dios puede superar cualquier obstáculo. Dios abrió puertas, tocó corazones y, sin ningún préstamo, el setenta por ciento que era requerido para ingresar fue saldado.
Cuando debía llevarlo a la universidad, necesitaba dinero para el viaje, y además debía dejarle algo para sus gastos personales. Saldríamos el martes de madrugada. El domingo por la noche agonicé con Dios: “Señor, conforme a tu mandato, Marky ha recibido una educación cristiana. Conoces nuestra necesidad; tú eres dueño de todo el dinero, y yo necesito dinero. No sé de dónde lo vas a sacar, pero sí sé que lo harás…”.
Sonó el timbre. Me sequé las lágrimas y abrí. Mi amiga María me contó que ya estaba acostada cuando sintió la voz de Dios que le dijo claramente: “Llévale estos cien dólares a Esmeralda”. ¡Vaya! Le protesté que no podía aceptar el dinero porque sabía que su situación económica era muy precaria. “¿Cómo vas a rehusar algo que Dios me encomendó que hiciera?”, respondió. Le agradecí y nos despedimos, porque ya era tarde.
Cerca de la medianoche sonó el teléfono. Mi amiga Marta me pidió que pasara por la academia en la mañana. Cuando la encontré, me entregó un sobre. Dijo que era un regalo de graduación para Marky, y esperaba que sirviera para cualquier cosa que hiciera falta. ¡Eran quinientos dólares! Con lágrimas, le comenté de mi oración.
El pastor y su esposa me entregaron doscientos dólares. ¡Dios había enviado mucho más de lo que yo esperaba, sin tener que pedir prestado!
Hermana, el maligno persigue a nuestros hijos, pero ellos son de Dios. Llévalos a una institución adventista. Dios proveerá, pues promete: “No he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Sal. 37:25). Haz tu parte, y confía en sus promesas.— Esmeralda Guzmán.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015
Jardines DEL ALMA
Recopilado por: DIANE DE AGUIRRE
Lecturas Devocionales para Damas 2015
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