Jueves 13 de agosto 2015 | Devoción Matutina para Mujeres 2015 | Tú me sacaste de las entrañas de mi madre

En ti he sido sustentado desde el vientre. Salmo 71:6

Desde que era una adolescente, me ha fascinado trabajar en Ministerios Infantiles. Hace unos años, yo estaba a cargo de la División de Primarios. Con los niños realizábamos la Escuela Sabática en las casas de hermanos ancianos que no podían asistir a la iglesia, y les llevábamos una canasta de frutas. A los chicos les gustaba, porque participaban activamente: unos cantaban, otros declamaban, algunos contaban historias, y todos orábamos por cada persona. Los programas eran animados, y la mañana del sábado nos parecía muy corta.
Un sábado decidimos visitar a una hermana que estaba enferma y vivía sola. Cuando llegamos, la señora que le alquilaba el cuarto nos dijo que la acababan de llevar en ambulancia al hospital. Ese día, inspirada por el Espíritu Santo, una de las mamás de los niños nos había acompañado. Se sorprendió mucho al darse cuenta de que la hermana era amiga suya, con la que había perdido contacto hacía muchos años. Ella les prometió a los niños que iría a visitarla y a llevarle la canasta de frutas en nombre de ellos. Cuando llegó al hospital, la hermana enferma le preguntó si podía complacerla preparándole unas berenjenas, pues era su plato preferido. Sin pensarlo dos veces, Nelly regresó a su casa, preparó las berenjenas y se las llevó. Después de orar y cantar con ella, volvió a su casa. Apenas iba llegando, cuando la llamaron del hospital -ella había dejado sus datos de contacto- para informarle de que acababa de morir su amiga.
Algunas hermanas tomamos la determinación de sepultarla en un servicio fúnebre formal. El pastor acababa de llegar de viaje y, con sus maletas y su familia, llegó al cementerio. Aquel fue el entierro con menos gente al que he asistido, pues la hermana no tenía familia. Pero también fue el más espiritual. Se sentía la presencia de Dios allí cuando entonamos himnos de alabanza, y las palabras del pastor estaban llenas de vida, un consuelo para las pocas personas que estábamos allí.
Estoy segura de que Dios nos cuida desde antes de nacer, no nos desecha en la vejez y en las canas, ni nos desampara cuando nuestras fuerzas se acaban.— Marilin Vargas Delgado.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015
Jardines DEL ALMA
Recopilado por: DIANE DE AGUIRRE
Lecturas Devocionales para Damas 2015
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