Jueves 15 de octubre 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | Intoxicación masiva

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios” (1 Juan 4:1, 2).

¡Fue horrible! Del 1º de mayo al 17 de julio de 1981, veinte mil personas en España fueron afectadas por una extraña enfermedad que se manifestaba con los síntomas de una neumonía atípica: tos, fiebre alta, dificultad respiratoria, dolor torácico, dolores musculares intensos, alteraciones cutáneas y, en algunos casos, muerte inminente. Los epidemiólogos registraron más de setecientos fallecimientos, y miles de pacientes quedaron seriamente dañados por lo que, finalmente, se diagnosticó como una intoxicación masiva producida por el consumo de aceite tóxico de colza desnaturalizado (de uso industrial).
La variedad conocida como canola del aceite de colza es comestible y tiene gran riqueza en ácidos grasos no saturados, omega-6 y omega-3, que son buenos para la salud. Se le considera por sus propiedades muy parecido al aceite de oliva. Pero, desnaturalizado para fines industriales, es tóxico, venenoso, mortal.
Por un afán de lucro, los importadores de este aceite industrial lo comercializaron de forma fraudulenta para el consumo humano, vendiéndolo a bajo precio y mediante la venta ambulante. Fue adquirido por las clases obreras, personas mayores, conventos de religiosas, instituciones benéficas; es decir, gente con limitados recursos económicos.
En la Sagrada Escritura, el aceite de oliva es un símbolo del Espíritu Santo. El que se usaba para la alimentar la llama de las lámparas del templo representaba la presencia divina allí y en las unciones de reyes, sacerdotes y profetas. El acto de derramar sobre sus cabezas aceite significaba que se les comunicaba el Espíritu de Dios (1 Sam. 16:13), los profetas eran “los hombres de Espíritu” (Zac. 4:14; Ose. 9:7) y Cristo, el Mesías, el Ungido, estaba lleno de Espíritu Santo.
Por consiguiente, los falsos espíritus contra los que nos previene Juan, los espíritus que no son de Dios, los profetas que engañan, falsifican o mienten, producen una intoxicación espiritual, como la del aceite de colza adulterado, cuyos efectos sobre la vida espiritual pueden ser letales o generar serios problemas en la salud espiritual de los creyentes. El apóstol Juan nos dice que hay que examinarlos y detectar su naturaleza tóxica. Solo los espíritus que exaltan, honran y proclaman la encarnación de Cristo como único Salvador, son de Dios.
Pide al Señor hoy ser lleno del Espíritu Santo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015
Pero hay un DIOS en los cielos…
Por: Carlos Puyol Buil
Lecturas devocionales para Adultos 2015
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