Jueves 17 de septiembre 2015 | Devoción Matutina para Mujeres 2015 | Constantes en la oración – 2

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10

Sentí la verdad de estas palabras mediante nuestra familia, amigos y hermanos de iglesia que nos
apoyaron con sus oraciones, con sus palabras de ánimo, con sus visitas, y aun con dinero, durante todo el tiempo que duró esa prueba.
Dios no abandonó a mi hijo durante el tiempo que estuvo preso en España. Nos recordamos constantemente que si Dios había permitido que esto sucediera, era porque él tenía un plan especial para Juan y para nosotros. Aprendimos a depender de él, y a aceptar su voluntad. A veces, uno descuida la oración y la meditación en la Palabra por los trajines de la vida, pero ¡en ese tiempo oramos y ayunamos como nunca antes!
¡Cuán reconfortante era para nosotros saber que nuestro hijo no estaba solo, que tenía una familia espiritual en España! El pastor Moliner lo visitó en la cárcel, y le llevó libros y revistas para que leyera y compartiera con sus compañeros de prisión. Muchos otros lo visitaban en la cárcel y suplían algunas de sus necesidades.
Cada semana mi hijo nos llamaba y nos decía que se encontraba bien. Le daban comida vegetariana, tenía mucho tiempo para estudiar la Biblia, hacer ejercicio, y compartir con algunos de sus compañeros las verdades bíblicas. Esperamos ver en el cielo a cada una de esas personas.
Juan repetía que no importaba el tiempo que tuviera que pasar en ese lugar, él quería que la justicia española reconociera que era inocente del delito del que se le acusaba: que había llevado la ropa impregnada de cocaína. Estuvo en prisión ciento ochenta días. Al final, la policía reconoció el error: luego de todas las pruebas que le realizaron a su vestimenta, no había indicios de que tuviera una pizca de cocaína. Inmediatamente fue liberado.
De una cosa estamos seguros: Dios actúa en su tiempo. A veces sentíamos que él no escuchaba nuestras oraciones, pero Dios responde en su tiempo y no en el nuestro. Sabe cuál es el mejor momento. Aprendimos a depender más de él. Te animo, hermana, a que pongas todas tus cargas en las manos de Dios. Confia en él, y él hará.— Rosalía de Rodríguez.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015
Jardines DEL ALMA
Recopilado por: DIANE DE AGUIRRE
Lecturas Devocionales para Damas 2015
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