«Y que a ustedes, los que sufren, les dé descanso lo mismo que a nosotros. Esto será en el día en que el Señor Jesús aparezca con sus ángeles poderosos, viniendo del cielo entre llamas de fuego» (2 Tesalonicenses 1:7).

En nuestra caminata de ayer hablamos de cómo encender una fogata desde un pequeño fuego. Si continúas añadiendo pedazos de madera cada vez más grandes al fuego, pronto tendrás llamas gigantes, ¿no es así? ¿Te imaginas lo agradable que debe de ser estar cerca de esa fogata en una noche de invierno después de haber caminado varios kilómetros con frío? Te daría el calor que tu cuerpo necesita.

El versículo de hoy habla de otras llamas de fuego. Habla del fuego que acompañará la segunda venida de Jesús. ¡Qué maravilloso espectáculo será aquel! Algunas personas tendrán miedo, pero para los que conocemos a Jesús esto será un descanso. Será el final del pecado, de la tristeza y del sufrimiento. Será mucho mejor que el agradable calor de una fogata en una fría noche después de una caminata.

Jesús quiere que esperemos ansiosos su regreso. Él no quiere que tengamos miedo porque nos ama y quiere llevarnos al cielo con él. Él está de nuestro lado. Ponte hoy de su lado y prepárate para sentir el calor del mayor fuego de todos: el de la segunda venida de Jesús

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