Jueves 25 de mayo 2017 | Fe frente a la muerte | Una Pausa en el Camino | Escuela Sabática

FE FRENTE A LA MUERTE

Lee 2 Pedro 1:12 al 15. ¿Qué quiere decir Pedro cuando sugiere que pronto ha de “abandonar el cuerpo” (“dejar mi tabernáculo” [RV 1909])?

Segunda de Pedro 1:12 al 14 revela la ocasión de la carta. Pedro piensa que está por morir, y la carta contiene su último mensaje o testamento. Que Pedro espera morir pronto se ve reflejado en la fraseología: “En tanto que estoy en este cuerpo […] sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo” (2 Ped. 1:13,14). En el original griego, como reflejan algunas traducciones, dice literalmente “dejar mi tabernáculo”. Pedro compara su cuerpo con un tabernáculo (tienda, carpa), que se quitará al morir. De hecho, es tan claro que Pedro se refiere a su cuerpo cuando habla de “dejar mi tabernáculo” que la inmensa mayoría de los traductores modernos traduce estas frases utilizando la palabra “cuerpo”. Nada en el lenguaje de Pedro sugiere que cuando habla de “dejar” o “quitarse” su tabernáculo, o cuerpo, su alma sobrevivirá como una entidad separada.

Lee 2 Pedro 1:12 al 15 nuevamente. ¿Cómo parece abordar Pedro la realidad de su muerte inminente, y qué nos enseña esta actitud acerca de la fe?

Segunda de Pedro 1:12 al 15 muestra una solemnidad profunda en las palabras de Pedro. Escribe esto en el conocimiento de que su vida pronto llegará a su fin. Él lo sabe porque, tal como lo dice, “nuestro Señor Jesucristo me ha declarado”. Pero, parece no haber temor, ni preocupación, ni augurio. Su énfasis, más bien, está en el bienestar de aquellos a quienes estará dejando atrás. Pedro desea que estén firmes en la “verdad presente” y, en tanto que está vivo, los amonestará a permanecer fieles.

Podemos ver aquí la realidad y la profundidad de la experiencia de Pedro con el Señor. Sí, ha de morir pronto, y no será una muerte placentera, tampoco (ver Juan 21:18; y HAp 428,429), pero su preocupación abnegada concierne al bienestar de los demás. Verdaderamente, Pedro era un hombre que vivía la fe que enseñaba.

¿De qué manera nuestra fe nos ayuda a lidiar con la terrible realidad de la muerte? ¿Cómo podemos aprender a aferrarnos de la maravillosa esperanza que tenemos, incluso frente a la muerte, por lo que Jesús ha hecho por nosotros?

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