Jueves 28 de mayo 2015 | Devoción Matutina para Mujeres 2015 | Sin frutos

Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. Isaías 5:1, 2

En un rincón de mi jardín había un raro arbusto. Cada año, al comienzo de la primavera, ocurría el mismo fenómeno. Yo lo podaba, lo fertilizaba, limpiaba las hojas muertas y otros despojos acumulados en su base, y me cercioraba de que todo estuviese en óptimas condiciones. Pero mientras los demás arbustos de su género hermoseaban caminos y senderos con sus rebosantes cascadas amarillas, este se mantenía caprichosamente estéril.
Sus ramas deslucidas reverdecían tan pronto el sol comenzaba a calentar la tierra, y daba la placentera sensación de que se llenaba de aquellos puntos amarillos que insinuaban la germinación de su hermosa flor. Sin embargo, la decepción era siempre mayor que mis esperanzas.
Mi esposo sugirió sacarlo del jardín, pero yo quise darle un tiempo de gracia. Albergaba la esperanza de que este arbusto pudiera florecer, así que decidimos esperar un poco más. Pronto comenzamos a notar que, aunque el arbusto no daba flores, sus raíces se tornaban agresivas, cada vez más arrolladoras, más incontrolables. Acaparaban secciones que no les correspondían, y comenzaban a asfixiar a las demás plantas.
Al fin descubrimos la razón por la que no florecía: era una planta a la que le habían injertado un arbusto que no logró sobrevivir. La planta en cuya raíz fue injertado el arbusto brotó, se expandió, y echó feas raíces. Tuvimos que sacarla del jardín.
Cuando no estamos enraizados en Cristo, nuestra vida toma caminos equivocados. El profeta Isaías hace referencia a esto mediante la figura de una viña cuyo viñador hizo todo lo posible para que diera buen fruto: la cercó, plantó vides escogidas, puso en medio una torre y un lagar, y la cultivó; pero esta viña dio uvas silvestres.
Dios hizo todo lo que pudo por alcanzar al testarudo Israel; no obstante, la cizaña creció en ese pueblo enraizado en sus ídolos y su corrupción hasta que hubo de ser castigado (ver Isa. 5:1-7). ¿Y nosotras?.— Olga Valdivia.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015
Jardines DEL ALMA
Recopilado por: DIANE DE AGUIRRE
Lecturas Devocionales para Damas 2015
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