Jueves 5 de junio – Devoción Matutina para Menores 2014 — Agua de vida

«El que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed» (Juan 4: 13).

Imagina que estás caminando por el desierto. No has comido ni bebido nada desde hacer tres días y, de repente, en el horizonte, ves un espejismo. Pero no es un espejismo, realmente hay una gasolinera con una tienda. Entras en la tienda deshidratado y, jadeando, dices: «¡Una cerveza sin alcohol! » o «¡Una cola sin cafeína!», o quizás «¡Una lata de Sprite!»
Esta situación es poco probable. Cualquiera que haya estado realmente sediento sabe que nada calma más la sed que un vaso de fresca H20: agua.
¿Un vaso de agua fresca? No existe tal cosa; el agua no es fresca, sino que ha existido desde la creación. Cada gotita de agua que hay en la tierra ya existía cuando Jesús la utilizó para hacer barro y colocarlo sobre los ojos del ciego. Esas mismas moléculas de agua cayeron sobre el techo del arca de Noé y amenazaron con ahogar a Jonás. Piensa en ello: tú y Jesús bebieron de la misma agua y fueron bautizados en las mismas moléculas de agua.
Al lado de un refresco o de una taza de chocolate, el agua puede parecer simple y común, sin embargo, para un químico, un biólogo o un ingeniero, es una de las sustancias más versátiles y maravillosas que hay en la tierra. Su asimétrica estructura molecular, H20 (visto esquemáticamente, el átomo de oxígeno se asemeja a la cabeza de Mickey Mouse, y los dos átomos de hidrógeno, a sus orejas) permite a las moléculas comportarse como pequeños imanes.
El agua literalmente retira la materia de otras sustancias. Es lo que sucede cuando introduces un terrón de azúcar en un vaso de agua. Los cristales del azúcar se separan o se disuelven entre las moléculas de agua. Utilizamos el agua para casi todo. Es un compuesto que d a vida y que todos los seres vivos necesitamos. Quizás este fue el motivo por el cual Jesús utilizó el milagro del agua para describir el cambio que provoca en nosotros cuando le dejamos entrar en nuestras vidas. Nos llena de agua vivificadora para que nunca volvamos a tener sed. Esta es el agua que él ofreció a la mujer en el pozo, y es el agua que hoy nos ofrece a ti y a mí.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2014
EN LA CIMA
Por: Kay D. Rizzo
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