Miércoles 1º de abril
EL PESEBRE EN BELÉN
Lucas comienza el relato de Belén con una nota histórica. José y María salieron de su hogar en Nazaret para viajar a su pueblo ancestral de Belén, por causa de un censo decretado por Augusto César, emperador de Roma, cuando Cirenio era gobernador de Siria. Estos datos históricos deben conducirnos a notar la sumisión de Lucas al Espíritu Santo, de modo que pudo registrar los detalles de la Encarnación dentro del marco de la historia.
Reflexiona en la pobreza de Jesús como se revela en Lucas 2:7. Compara las imágenes de “pañales”, el “pesebre” y “no había lugar para ellos en el mesón” con la descripción de Pablo de la condescendencia de Jesús en Filipenses 2:5 al 8. ¿Qué camino tuvo que recorrer Jesús en nuestro favor?
El ambiente de pobreza en el que el Señor se encarnó sigue con los primeros visitantes que tuvo el establo: los pastores. No se dieron las “nuevas de gran gozo” (Luc. 2:10) a los ricos o a los poderosos, ni a los escribas o los sacerdotes, ni a los gobernantes que dominaban el país, sino a unos pastores humildes y despreciados. Observa la sencillez del mensaje: Un Salvador les ha nacido. En la ciudad de David. Él es Cristo, el Señor, el Ungido. Lo encontrarán envuelto en pañales (traducción del autor). El don más precioso del Cielo vino en un envase sencillo, como ocurre a menudo. Pero, el don trae “gloria a Dios”, “a la tierra paz” y “buena voluntad para con los hombres” (vers. 14).
El registro de Lucas (2:9-12) plantea tres asuntos vitales de la teología cristiana. Primero, las buenas nuevas del evangelio son “para todo el pueblo”. En Jesús, tanto judíos como gentiles llegan a ser el pueblo de Dios. Segundo, Jesús es el Salvador, y no hay otro. Tercero, Jesús es Cristo, el Señor. Estos tres temas, tan claramente establecidos en Lucas, más tarde son el fundamento de la predicación apostólica, particularmente la de Pablo.
Piensa en lo que creemos: el Creador de todo lo que fue hecho (Juan 1:1-3) entró en este mundo caído como un ser humano, y vivió una vida dura, solo para terminar en la cruz. Si realmente creyéramos esto, ¿por qué todo otro aspecto de nuestra vida debería vivirse en sumisión a esta verdad asombrosa? ¿Qué partes de tu vida reflejan tu creencia en la historia de Jesús y qué partes no lo hacen?
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