Lección 10 | Domingo 3 de junio 2018 | Bueno… ¡no me esperaba eso! | Escuela Sabática Jóvenes

Domingo 3 de junio
Bueno… ¡no me esperaba eso!
Logos – Daniel 13:5; Amós 3:8; Mateo 11:28; 1 Tesalonicenses 5:3-6; 2 Pedro 3:11-14
¡El año 2016 será recordado como el año de las sorpresas!
Gran Bretaña votó el Brexit. El virus del Zika amenazó con clausurar las Olimpiadas de Río de Janeiro. Los Chicago Cubs ganaron su primera serie mundial de béisbol desde 1908, aparentemente rompiendo con una “maldición” de 108 años, y el club de fútbol Leicester City, contra todos los pronósticos, ganó la Premier League en Inglaterra. Italia continúa “ recogiendo” cientos de “inmigrantes del mar” ,* y miles más intentaron cruzar el Mediterráneo cuando Eslovenia, Croacia y Macedonia cerraron sus fronteras. El mundo se tambaleó por los ataques terroristas en Bruselas y la revelación de sus vínculos con los ataques en París de 2015. EgyptAir llegó a los titulares por segunda vez, cuando el vuelo MS804 desapareció sobre el mar Mediterráneo. Un tirador abrió fuego en una discoteca gay en Orlando, Florida, Estados Unidos: mató a 49 personas e hirió a otras 53. Y un camión embistió a cientos de personas frente a una playa en Niza, con lo que murieron 86 personas en el Día de la Bastilla, el día nacional de Francia.
En 2016 perdimos a Harper Lee, la autora de Matar un ruiseñor; a Gene Wilder, el Willy Wonka de la película de 1971; a Ray Tomlinson, el hombre que Inventó el correo electrónico; y a la actriz que personificó a la princesa Leia en la saga de Star Wars; Carrie Fis-her; también despedimos a los iconos pop Prince y Mohamed Ali: algunas de las mayores figuras del espectáculo que el mundo haya conocido.
Pero quizá la mayor sorpresa llegó el Martes 8 de noviembre, cuando el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, Donald J. Trump, obtuvo una de las victorias políticas más improbables de la historia moderna de ese país, al ser elegido formalmente como el 45° presidente de su nación. En un año de sorpresas, el suspiro colectivo fue “ ¡Nunca me imaginé que sucedería eso!” No me sorprendería que, incluso Daniel, quien declaró que Dios “ pone y depone reyes” (Daniel 2:21), se hubiese sorprendido ante esto.
Pero Pablo, al escribir a la Iglesia en Tesalónica, recordó a sus lectores que el pueblo de Dios, por revelación y por asociación, ya conoce el final de la película (1 Tesalonicenses 5:3-6).
Amos, al introducir el término “el día del Señor”, ya había declarado: “En verdad, nada hace el Señor omnipotente sin antes revelar sus designios a sus siervos los profetas” (Amos 3:7).
Incluso Pedro, a quien podemos considerar más pragmático que profético, aporta su grano de arena al decir que, en lugar de sorprendernos, deberíamos anticipar con ansias encontrarnos con sorpresas. No para que podamos decir “Te lo dije”, sino para llegar a ser más reflexivos. Podríamos decir que Pedro insta: “Examínate a ti mismo”, en 2 Pedro 3:11, al ver que más allá de los sobresaltos y las sorpresas se encuentra el cumplimiento de los versículos 13 y 14.
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Lección 10: Estados Unidos y Babilonia
Para el 9 de junio de 2018
Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

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