Lección 10 | Domingo 4 de marzo 2018 | La mayordomía en el panorama general | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 4 DE MARZO
LA MAYORDOMÍA EN EL PANORAMA GENERAL
EVIDENCIA – APOCALIPSIS 14:7
Para muchas personas, aun cristianas, la mayordomía gira en torno a la vida personal. Las personas están preocupadas por cómo pueden vivir dentro de sus posibilidades, controlar sus deudas o llevar un registro de sus gastos. Otros atribuyen el asunto de la mayordomía solamente a dar diezmos y ofrendas.
Aunque esas actividades constituyen un gran porcentaje de ejercer la mayordomía, es importante que los cristianos sepan que esta va más allá de la vida personal. El salmista descubrió esa verdad hace muchos años, y escribió: “Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan; porque él la afirmó sobre los mares, la estableció sobre los ríos” (Salmo 24:1,2).
Dios, el autor de la mayordomía, es santo y fiel. Él transfiere esa cualidad a quienes eligen adorarlo en espíritu y en verdad (Juan 4:24). Es por medio de Jesucristo que llegamos a conocer la santidad y la fidelidad de Dios. En la Biblia, Pablo le escribe a Timoteo que Dios ha manifestado su santidad mediante Jesucristo, “quien destruyó la muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio” (2 Timoteo 1:10).
Cuando reconocemos que Dios es el dueño de todo lo que tenemos, incluyendo nuestra vida, podemos administrar los recursos según su visión y sus valores. Esto recuerda el hecho de que la relación que tenemos con los recursos y las posesiones no depende de si somos dueños de estos o no. Nosotros solamente somos mayordomos de los recursos y posesiones a nuestro alcance. Como seguidores de Cristo, deberíamos mirar la mayordomía desde esa perspectiva.
Cuando eso suceda, experimentaremos un cambio en la manera en que miramos los recursos que tenemos. Veremos los ingresos como una responsabilidad, un medio para un fin. Nos daremos cuenta de que nuestras posesiones no deberían definirnos, sino que tendríamos que usarlas para el avance de la causa del Dador. Nuestros gastos no deberían depender de cuánto podemos pagar, sino de preguntarnos si honramos a Dios con ese gasto. Nuestra dadivosidad nunca tendría que estar basada en cuánto quiere Dios que demos, sino en cuánto quiere que conservemos.
Cristo es nuestro modelo para la dadivosidad santa y fiel (ver Hebreos 4:14-16). Nuestra función como mayordomos en esta era es seguir su ejemplo en todo lo que hacemos y decimos. En él vemos lo que Dios quiere que hagamos como mayordomos fieles. Toda su vida es una lección de que la mayordomía va más allá de vivir con un presupuesto y devolver el 10% de nuestros ingresos y dar ofrendas. Aunque todo eso es parte del estilo de vida cristiano, hacer solo eso no nos califica para ser fieles mayordomos cristianos.

PARA PENSAR Y DEBATIR
¿De qué manera la comprensión de un cristiano sobre la mayordomía le ayuda a ser una nueva creación?
¿De qué modo se presentó Cristo como un mayordomo fiel?
Jayne Oreso, Nairobi, Kenia

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